El Sindicato de la Alimentación confirmó una nueva ola de telegramas de despido en la planta de Concepción del Uruguay. El gremio denuncia el cierre total de las actividades, falta de pago de salarios e indemnizaciones, y advierte sobre una «caída libre» hacia el concurso de acreedores o la quiebra.
La crisis e incertidumbre en la firma avícola Granja Tres Arroyos no detiene su escalada. En las últimas horas, la empresa envió una nueva tanda de más de 200 telegramas de despido a los operarios de su planta ubicada en Concepción del Uruguay. De esta manera, las cesantías ya alcanzan a unos 480 trabajadores representados por el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA).
En diálogo periodístico con Amanece Litoral, el Secretario General del STIA local, Julio Chamorro, detalló que la situación laboral es «bastante amarga» y advirtió que el número de cesanteados podría incrementarse con el correr de los días. A este escenario se suma el desamparo de los operarios de la planta procesadora de La China, donde operan tanto el gremio de la Alimentación como el de la Carne, afectando a un plantel de más de 900 personas en la región.
Incumplimiento de la conciliación obligatoria
Durante la última audiencia en la Secretaría de Trabajo en Paraná, la representación empresarial dio por cerrada la instancia de conciliación obligatoria. Según el dirigente sindical, Granja Tres Arroyos ratificó los despidos y evitó precisar un esquema para saldar los sueldos adeudados desde hace cuatro meses, los aguinaldos vencidos y las indemnizaciones correspondientes.
«La empresa pretende ampararse en el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo alegando fuerza mayor. Sin embargo, la jurisprudencia es clara: esto es riesgo empresarial. El sector avícola nacional no está en crisis, es un problema puntual y exclusivo de esta firma», aseveró Chamorro.
El gremio también denunció irregularidades en la notificación de las bajas, el incumplimiento de la Ley General de Empleo al no contemplar las cargas familiares de los despedidos y una deuda multimillonaria con la obra social del sector.
Parálisis productiva generalizada
El conflicto no se limita a la provincia de Entre Ríos. La parálisis operativa se ha extendido a las diferentes sedes del grupo en el país. Recientemente, la planta de Capitán Sarmiento sufrió el corte del suministro eléctrico por impago de servicios y comunicó el cierre por tiempo indeterminado.
Desde el STIA enfatizaron que han presentado alternativas de reactivación gradual, esquemas de rotación de turnos y programas de retiros voluntarios acordados para mitigar el impacto social en la comunidad. No obstante, las propuestas fueron rechazadas en su totalidad por la conducción de la empresa.
Frente a las negociaciones financieras que la firma sostiene por una deuda estimada en 350 millones de dólares con grandes acreedores y entidades bancarias, Chamorro lamentó que la masa salarial quede relegada. «Con poco más de dos millones de dólares se podría indemnizar a la totalidad del personal y aliviar a cientos de familias, pero la empresa prefiere invisibilizar al trabajador», concluyó.
