El subsecretario de Deportes municipal, Juan Arbitelli, dialogó con Amanece Litoral sobre el notable crecimiento del evento de aguas abiertas, el impacto económico local y las próximas actividades deportivas que se proyectan para el cierre de año.
La ciudad de Paraná volvió a convertirse en el epicentro de las aguas abiertas con la realización de la 3ª Travesía del Río Paraná. Con récord de inscriptos y una importante participación internacional, la prueba atlética no solo consolidó su lugar en el calendario nacional de natación de aguas frías, sino que reafirmó el potencial del turismo deportivo para la capital provincial.
En diálogo con Guille Romero y Gabriela Cusaneli durante el programa Amanece Litoral, el subsecretario de Deportes de la Municipalidad de Paraná, Juan Arbitelli, brindó detalles sobre el desarrollo de la jornada y celebró la convocatoria alcanzada.
Un crecimiento exponencial que posiciona a Paraná
La competencia superó ampliamente las expectativas organizativas al reunir a 160 nadadores, mostrando una evolución constante en cada edición: de 70 atletas en la primera entrega a 100 en la segunda, hasta alcanzar la cifra récord actual.
Un dato sobresaliente fue el perfil federal e internacional de los competidores. Solo 12 participantes eran oriundos de Paraná; el resto (más del 90%) arribó desde nueve provincias argentinas —incluyendo competidores de la región de Cuyo— y por segundo año consecutivo se contó con la presencia de deportistas procedentes de la República Oriental del Uruguay.
»El crecimiento exponencial demuestra que esta es una fecha que se está consolidando en el calendario de aguas frías del Litoral. Queremos aprovechar este impulso para seguir posicionando a Paraná entre las diez ciudades que más turismo deportivo reciben en el país», destacó Arbitelli.
Un desafío exigente entre corrientes y vientos
La travesía contó con dos modalidades de recorrido: una prueba principal de 7,5 kilómetros, que partió desde Puerto Barrancas, y una alternativa de 2,5 kilómetros, con punto de inicio en el balneario Thompson. Ambas competencias finalizaron en la playa del Balneario Municipal.
Más allá del desafío físico que representa nadar en un río tan imponente y caudaloso como el Paraná, la jornada sumó exigencia climática. Según relató el funcionario, las ráfagas cambiaron de dirección en tres oportunidades a lo largo de la prueba, imponiendo un combate constante contra el viento y la corriente que puso a prueba la templanza de todos los atletas.
El impacto positivo en el turismo local
El arribo de delegaciones y familias generó una importante dinamización en el sector gastronómico y hotelero local durante todo el fin de semana.
»El turismo deportivo genera un efecto multiplicador. Muchas personas vienen por primera vez a competir y quedan maravilladas con la ciudad, con el colorido de los lapachos en esta época y con la imponencia de nuestro río. Eventualmente regresan junto a sus familias a recorrer la ciudad», remarcó el titular de la cartera deportiva.
Además, Arbitelli subrayó la importancia del trabajo coordinado entre el Estado municipal y los organizadores del sector privado para integrar a Paraná al circuito regional de aguas abiertas.
Lo que se viene: la «Copa Mi Ciudad» y las escuelitas barriales
De cara al cierre del calendario anual, la Subsecretaría de Deportes ya planifica la realización de la Copa Mi Ciudad, el certamen de integración que reúne a las 41 escuelas deportivas municipales distribuidas en 28 sedes barriales, como así también a clubes e instituciones comunitarias.
Actualmente, el programa municipal alcanza a más de 1.500 chicos y jóvenes que practican disciplinas como fútbol, básquet y vóley. El programa no solo actúa como un espacio de contención e inclusión social en los barrios, sino también como una plataforma para detectar nuevos talentos con proyección deportiva. Asimismo, desde el área se trabaja intensamente en la logística operativa para las colonias de vacaciones de verano.
