El secretario de Desarrollo Humano de la Municipalidad de Paraná, Juan Enrique «Kike» Ríos, analizó la creciente demanda social en la capital entrerriana, el impacto del perfil cambiante de quienes quedan en la intemperie y la preparación ante el fenómeno climático de El Niño.
El avance de la vulnerabilidad social en la capital de Entre Ríos volvió a ponerse en el centro del debate urbano. En una entrevista concedida al programa Amanece en el Litoral, el secretario de Desarrollo Humano municipal, Juan Enrique «Kike» Ríos, trazó un crudo diagnóstico sobre el incremento de personas en situación de calle y el aumento exponencial en la demanda de asistencia alimentaria.
Un perfil que cambia y un sistema al límite
Durante la conversación con los periodistas Guillermo Romero y Gabi Cusanelli, el funcionario destacó que el escenario actual difiere sensiblemente del de años anteriores. «Ha cambiado el perfil de las personas. Antes hablábamos solamente de personas vinculadas a consumos problemáticos o salud mental; hoy nos encontramos con adultos mayores que no pueden pagar un alquiler o una pensión, y con familias enteras», afirmó Ríos.
El funcionario precisó que los dispositivos de contención comunitaria y municipal se encuentran sobreexigidos. En las recorridas nocturnas de asistencia —realizadas junto a organizaciones como Suma de Voluntades y comedores comunitarios—, las 400 raciones de comida habituales resultan insuficientes para cubrir el radiocéntrico y los barrios populares.
En cuanto a la infraestructura municipal, Ríos fue contundente: «Hoy el Estado municipal tiene su capacidad de alojamiento colapsada completa». Los centros municipales, tales como el refugio permanente de calle Belgrano, el refugio Teresa de Calcuta, la Casa de la Mujer y las instalaciones adaptadas en Defensa Civil operan a su límite operativo, por lo que el municipio insiste en la necesidad de articular acciones con el Gobierno provincial y nacional.
La asistencia alimentaria en números y un cambio nutricional
Respecto a la contención en los barrios, la Secretaría de Desarrollo Humano reportó una entrega mensual promedio de 4.500 módulos alimentarios (compuestos por 11 productos básicos), descentralizados a través de comisiones vecinales, centros de salud y parroquias para evitar el traslado masivo de vecinos a la sede central de calle Colón.
En ese marco, Ríos resaltó una decisión de gestión orientada a elevar la calidad nutricional de la ayuda: «Tomamos la decisión de cambiar lo que era un producto ‘a base de leche’ por leche entera fluida y en polvo. Además, incorporamos pollo y huevos a los comedores comunitarios para sumar proteínas esenciales». Asimismo, valoró la alianza estratégica con el Banco de Alimentos, convenio que le permite al municipio adquirir insumos en volumen a valores sustancialmente menores a los de mercado.
Alerta climática por el fenómeno de El Niño
Consultado sobre la aproximación de la temporada de lluvias intensas ligadas al fenómeno de El Niño, Ríos explicó que la comuna conformó un Comité de Emergencia enfocado en tareas preventivas de limpieza en las cuencas de los arroyos locales para evitar obstrucciones por residuos masivos.
Sin embargo, advirtió sobre el nivel de riesgo en los asentamientos informales: «Tenemos detectadas cerca de 45 viviendas en situaciones de extrema vulnerabilidad estructural, muchas construidas con pallets o materiales precarios a la vera de los arroyos. Se realizan relevamientos e intimaciones preventivas, pero la falta de alternativas habitacionales para estas familias hace que la resolución sea extremadamente compleja».
