Delfina Noé, coordinadora del Programa Provincial de Prevención del Suicidio, analizó la importancia del abordaje comunitario, la detección de señales de alerta en adolescentes y la responsabilidad de los medios de comunicación. La línea telefónica de asistencia gratuita 135 ya está operativa en la provincia.
En diálogo con el programa radial Amanece Litoral, conducido por Guillermo Romero y Gabi Cusanelli, la licenciada en Psicología y especialista en Epidemiología y Salud Mental, Delfina Noé, abordó la problemática del suicidio desde una perspectiva integral de prevención, el uso de pantallas en adolescentes y la presencia de la salud pública en el territorio entrerriano.
El rol de los medios y la línea 135
Noé destacó la evolución del tratamiento periodístico sobre este tema en los últimos años. «Los medios de comunicación tienen un rol fundamental cuando informan de manera responsable, ofreciéndole a quien escucha la posibilidad real de buscar ayuda», afirmó.
En ese marco, remarcó la consolidación del número 135 (reflotado a partir del antiguo 0800), en cumplimiento con la Ley Nacional de Prevención del Suicidio (N° 27.130). Esta línea gratuita busca ofrecer una vía de fácil memorización y acceso inmediato para la población ante situaciones de crisis.
Entorno digital y adolescencias
Consultada sobre el impacto del uso excesivo de pantallas y redes sociales en jóvenes, la especialista señaló que la tecnología posee dos facetas: por un lado, facilita la difusión de herramientas de asistencia y redes de contención; por el otro, requiere supervisión adulta. «En las redes sociales se están generando nuevos tipos de comunidad entre los jóvenes y los adultos debemos atender qué dinámicas se construyen allí», advirtió.
Asimismo, la profesional desmitificó la idea de que la depresión o un diagnóstico psiquiátrico formal sean precondiciones absolutas para un hecho de esta índole. «El suicidio no es una enfermedad ni una decisión estrictamente individual; es un fenómeno multicausal y complejo vinculado al sufrimiento y al debilitamiento de los lazos sociales», aclaró.
Trabajo en escuelas y señales de alerta
En articulación con la Dirección de Derechos Humanos y el Consejo General de Educación (mediante el programa PaSeC), la provincia viene desarrollando talleres en instituciones educativas dirigidos tanto a alumnos como a docentes y personal no docente. El objetivo central es capacitar a las comunidades educativas en la detección temprana de indicadores de sufrimiento.
Entre las principales señales de alerta a observar, Noé enumeró:
Cambios abruptos en la conducta o en la vestimenta, e interrupción de la higiene personal.
Alteraciones drásticas en el apetito o en el ciclo del sueño (insomnio severo o somnolencia extrema).
Aislamiento social y pérdida del interés en actividades recreativas o deportivas previamente disfrutadas.
Descenso repentino en el rendimiento escolar, laboral o deportivo.
Dolores físicos recurrentes (como cefaleas o dolores abdominales) sin causa médica aparente.
Llegar a tiempo en el territorio
Respecto a las estadísticas provinciales y las metodologías de registro, Noé hizo hincapié en la importancia de utilizar datos estandarizados a nivel internacional —como los del Ministerio de Salud— para garantizar diagnósticos precisos, al tiempo que remarcó que el programa provincial cuenta con presencia en los 17 departamentos de Entre Ríos.
«Nuestra propuesta no puede ser únicamente ‘evitar la muerte’, porque en ese punto ya llegaríamos tarde. La meta fundamental es generar las condiciones para que ninguna persona sufra en soledad, promoviendo espacios donde se pueda pedir y encontrar ayuda a tiempo», concluyó.
Si vos o alguien que conocés está atravesando una situación de crisis o sufrimiento emocional, podés comunicarte de manera gratuita a la línea 135 (Prevención del Suicidio) o acudir al centro de salud más cercano.
