4 agosto, 2026

La inflación se nota más en los barrios

La inflación se nota más en los barrios

 

 

Los almacenes generalmente son quienes abastecen a los vecinos en sus compras diarias, sobre todo en lo que son los alimentos. La pandemia les dio mayor protagonismo cuando en tiempos de confinamiento estaba permitido ir a comercios de cercanía y en este sentido se afianzó el vínculo entre vendedores y los clientes.

Hoy son los que más padecen el impacto de la inflación. Con una marcada pérdida del poder adquisitivo de parte de los consumidores, ven disminuida la venta y notan una importante caída.

Tiempo atrás muchos compraban un surtido de mercadería para la semana y hoy solo llevan lo justo y poniendo énfasis en el precio y no en la marca. Otra de las situaciones comunes que se ven a diario es que las personas antes pedían por kilo y ahora llevan por unidad o por una cantidad mínima de dinero.

El informe del INDEC dio cuenta de una inflación del 3,9% en enero y en el caso de los alimentos y bebidas fue superior: alcanzando al 4,9%. También reveló que el Incremento de Precios al Consumidor (IPC) lleva acumulado un 50,9% en los precios de los últimos 12 meses, un porcentaje que en muchos casos excede los incrementos de los salarios que numerosos sectores convinieron durante los acuerdos paritarios del 2021 y que abarcan a los primeros meses de este año, lo que lleva a que se siga registrando una marcada pérdida del poder adquisitivo en una amplia franja de trabajadores.

 

 

Sobre este punto, Mario Sarli, integrante del Centro de Almaceneros de Paraná y comerciante de la zona sur de la ciudad, comentó “La gente consume menos cuando suben los precios. Hay quienes dicen que no hay que consumir hasta que vuelvan a bajar y optan por otra cosa más económica; otros que compran igual lo que vienen a buscar, pero llevan menos cantidad”.

A su vez, señaló: “En lo que va del año nos hemos visto sorprendidos con varios aumentos, y si bien hay algunos productos que han subido mucho, en general todo viene teniendo incrementos. Subieron las gaseosas, la cerveza, la carne, el azúcar, y ni hablar de algunas hortalizas y verduras. Por el tema de la sequía y el calor, el tomate vale entre 400 y 500 pesos el kilo. La lechuga subió más del 50% ahora. Y la verdad es que a la gente le cuesta un montón ir a hacer una provista a un lugar”.

“Por suerte los clientes ya no se enojan más con nosotros, los almaceneros, porque entendieron que los precios suben en general. Por ahí alguien pregunta qué puede llevar, y por ahí no lleva nada”, comentó.

Otra situación que se genera como consecuencia de la caída en los ingresos es que más gente procure abastecerse en lugares en los que abundan las ofertas, como es el caso de los hipermercados, que al estar en condiciones de comprar mayores volúmenes consiguen mejores precios. Y también en locales mayoristas. Sobre este punto, Sarli lamentó: “Me pasa que voy a comprar mercadería a un mayorista y me encuentro a vecinos míos que son clientes comprando productos para su casa. De este modo nos resulta muy difícil competir con las grandes empresas, que además tienen ventajas tributarias y otros beneficios que los más chicos no tenemos, y se nos equipara a todos en la misma categoría cuando tenemos que pagar impuestos y demás”.

Sarli contó que en el barrio en el que tiene su local muchos de los vecinos que están en mejor posición económica buscan productos de primeras marcas, pero lamentó que otro factor que afecta las ventas en los almacenes y autoservicios barriales son las reiteradas faltantes en este tipo de mercaderías. “No sabemos por qué falta aceite o gaseosas de las principales marcas. Está muy difícil mantener surtido el negocio porque hay muchas cosas que no se consiguen. Vas a los mayoristas y no hay; o si hay, venden solo dos o tres unidades por cliente”, sostuvo, y agregó: “Hay quienes dicen que se entrega primero en la Costa, por el verano, pero no podemos afirmar cuál es el motivo, porque desde la Federación Argentina de Almaceneros se les han mandado notas a las gerencias de estas marcas y no contestan. Es como que se ha perdido un canal de comunicación al que generalmente estaban atentos y aunque eran de responder y prometer que se iba a solucionar, pero ahora directamente no responden”.

Esta situación puede advertirse desde hace varias semanas también en los supermercados más grandes, donde proliferan los espacios vacíos en las góndolas sin que se reponga stock. Algunos encargados hicieron declaraciones a mediados de enero argumentando que los contagios de Covid fueron responsables del desabastecimiento de determinados productos: “En Argentina estamos atravesando un escenario desafiante como consecuencia de la nueva ola de Covid. Tal como seguramente lo vivís vos en tu entorno, aumentaron considerablemente los aislamientos; y naturalmente esto también afecta al plantel de nuestras sucursales, de nuestros proveedores y de los servicios de distribución”, precisaron en una misiva que hicieron llegar masivamente por correo electrónico desde una cadena extranjera con sucursales en Paraná, en el que también expresaban: “Queremos pedir disculpas si esta situación pudo haber afectado la disponibilidad de productos en nuestras góndolas”. Esto sigue pasando hoy, sin renovar las explicaciones.

 

 

 

 

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