FM LITORAL
Entrevistas

Leopoldo Jacinto Luque: “Hay dirigentes que se preocupan por la primera y no se fijan en las inferiores”

El campeón del Mundo en Argentina 78, Leopoldo Jacinto Luque, indicó que “desde el primer día está cumpliendo la cuarentena ya que hace unos 9 años fue operado del corazón y le hicieron tres bypass. El primer llamado que tuve fue el de uno de los médicos que me operó, que nos conocemos de antes. No respiraba bien, hacía una cuadra y me agitaba. Resulta que tuve un infarto encubierto, me costaba respirar hondo. No fumé nunca, me cuidé en las comidas, pero le echamos la culpa al estrés. Creo que todos los que tienen algo que hacer y si lo hacen con responsabilidad se estresan, hasta ustedes se deben estresar. Y en el fútbol no almorzaba, hacía un buen desayuno, y después me tomaba un té antes del partido. Pero no podía comer nada antes del partido porque estaba nervioso, serio, no hablaba”.

 

 

 

El Campeón del Mundo, nacido en Santa Fe, al seguir explicando sobre su situación de salud por la que debió operarse, señaló que “uno está bien físicamente, te cuidas y te cuidan de un montón de cosas como en River donde te dolía una uñita y estaban encima. Le comenté a mi mujer porque me costaba respirar y llamó al doctor temprano para comentarle lo que me pasaba. Me acuerdo que era un domingo y le dijo que se venga rápido. Cuando llegué ya estaba el cardiólogo esperándome. Me hicieron un electro y dijo a terapia intensiva ya. Estaban viendo si me ponían un stend, pero no podían porque las arterías estaban muy obstruidas. Yo no lo podía creer porque me cuidé toda mi vida pero bueno la vida es así”.

 

Al recordar sus inicios, uno de los mejores 9 que tuvo el fútbol argentino, indicó que sus comienzos no fueron nada fáciles. “Me enojé con Unión de Santa Fe, con sus dirigentes, porque era un pibe de 17 años y me dijeron que no me alcanzaban las condiciones. Hay dirigentes a los que solo le importa la primera, pero vos tenes que organizarte a ver si podes sacar pibes de las inferiores. Me fastidié al toque y dije me falta para superar a Pelé, y yo jugaba, y sabía que podía jugar. Jugué hasta los 17 años y no me pusieron nunca más. Después hacía fútbol los domingos, cuando no me citaban, jugaba con los veteranos, y otros pibes. Después me fui a practicar a Deportivo Guadalupe, un club de liga, a tres cuadras de mi casa, practicaba ahí. Los jugadores de liga llegan a la hora que pueden porque la mayoría trabajaba, practicábamos a la tardecita noche. Me sirvió porque la liga santafesina es competitiva, está Colón, Unión, está Gimnasia, Pucará, varios equipos fuertes y te podes ir haciendo un poco. Y en Unión había un hombre de Jujuy, José Américo Ayala, que le hacen la despedida, y se fue a dirigir Gimnasia y Esgrima de Jujuy. Y a este hombre se le ocurrió llevar a algunos jugadores de Unión que no estaban jugando ni en reserva, ni en tercera, o primera de la liga.

 

Enviaron a cuatro y me quedé. Jugué en primera y me hizo bien. Y ahí llegamos a la final contra Altos Hornos Zapla. El primer partido no tocó en Jujuy y el segundo partido allá. Ellos tenían buen equipo, venían ganando ellos 2 a 0 faltando 15 minutos. Se descuidaron en una jugada y puse el 2 a 1. Después hubo un córner y puse el 2 a 2. Íbamos a penales, pero hay una jugada donde la peleo, gambeteo al defensor, y se la toco a un palo al arquero, y ganamos 3 a 2. El diario local, donde a la liga le dan una página, pone un título grande que decía en Palpalá, en Altas Hornos Zapla, estuvo San Jacinto. De ahí surge la posibilidad de jugar en Atenas de Santo Tomé, un club de liga, chico, donde jugaba el Ploto Gómez, el que le hizo el gol al Santos de Brasil jugando para Colón en un partido amistoso, un jugador bárbaro. Ahí hice como 38 o 39 goles. Unión andaba a los tumbos, y un periodista puso como título los goles de Unión están en Atenas”.

 

La realización de la undécima Copa del Mundo llevada adelante desde el 1 de junio al 25 del mismo mes del año 1978 en nuestro país estuvo teñida de hechos políticos que marcaron a fuego su desarrollo, y quedaron en la historia. No solo por el hecho de haber sido la primera copa del mundo que obtuvo el seleccionado mayor de fútbol derrotando en la final, en tiemplo suplementario, a Holanda por 3 a 1, con dos goles de Mario Kempes y uno de Daniel Bertoni, sino por las denuncias de los organismos internacionales de Derechos Humanos contra la junta militar encabezada por el dictador Jorge Rafael Videla, que causó la desaparición forzada de miles de personas, torturas, ejecución ilegal de los opositores, secuestro y supresión de la identidad de miles de niños, al punto de ser considerado un genocidio.

 

Mientras se gritaban los goles en las diferentes sedes como en el Estadio Mundialista de River Plate, donde se realizó la apertura y jugó la final, miles de personas eran torturadas y desaparecidas en uno de los principales centros clandestinos de detención, la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).

 

Así las cosas, Luque siempre es y será recordado por todos los hinchas del fútbol argentino por su tenacidad y garra que demostraba en cada partido. Pero el máximo certamen del fútbol mundial le dejaría un sabor agridulce. Su hermano, Oscar Fernando, fallece el día que la selección nacional derrota a Francia por 2 a 1, el 6 de junio de 1978. Luque jugó el partido sin saber lo que había ocurrido. En ese partido, el jugador argentino, se luxó el codo derecho y continuó jugando los dos últimos minutos. Al hacer mención aquel hecho lamentable, Luque, recordó: “Mi hermano fue a sacar pasaje para venir a verme y se durmió. Yo le había dejado la entrada en lo de Titi Di Carlo que era el presidente de River en aquel entonces. Al no encontrar pasaje, y en vez de ir para su casa, se va para lo de mis viejos. Uno de los vecinos viaja a Buenos Aires y se ofrece a llevarlo. A la altura de San Isidro, en Panamericana, había un camión estacionado y lo chocaron. Mi hermano se llevó la peor parte y muere en el acto. El accidente fue como a las 9 de la mañana y nosotros jugamos a la tarde noche. Yo estaba muy afilado y fue uno de los mejores partidos que jugué en la selección. Uno fue un amistoso contra Hungría y el otro fue ese contra Francia. Con Mario (Kempes) no salían todas. Entro Larrosa porque a Ardìles se le había fisurado un dedo. En ese partido tuve una luxación del codo derecho”, concluyó.

 

 

 

 

 

 

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