29 noviembre, 2020

Mujica: “Los latinoamericanos no comprendimos que fundamos muchos países pero que la patria está en deuda”

El ex Presidente de la República Oriental del Uruguay (ROU), período 2010- 2015, José “Pepe” Mujica, en diálogo con Punto de Partida por FM Litoral, abordó diferentes temas de la actualidad como coronavirus, capitalismo, sociedad de consumo, problemas del ser, hacia donde va Latinoamérica, entre otras cuestiones.

      31-07-2020 AUDIO PEPE MUJICA

 

 

 

 

Al inicio de la conversación, al ser consultado sobre el aislamiento social y preventivo por la pandemia del coronavirus en el Uruguay, Mujica, aclaró que vive desde hace años en una chacra en las afueras de Montevideo. “Es un espacio grande donde uno se mueve de acá para allá que no es lo mismo que estar en un departamento. Desde ese punto de vista no me puedo quejar. Además, pertenezco a una generación de una larga peripecia, y estoy acostumbrado, en alguna medida, a hablar con uno mismo, con ese que llevamos adentro. Por lo tanto, la vida me ha generado recursos como para que los efectos que tiene esta pandemia en mucha gente no me castigue demasiado”.

Mujica aseguró que nos toca vivir una etapa de la humanidad donde lo que sobra es información y comunicación hacia afuera, con los demás, lo que él denomina la civilización digital. Recordó, que la introspección, que a él le tocó vivir durante muchos años en soledad y que le sirvió como una herramienta de subsistencia, “es algo que no está de moda y que ha quedado en el camino”.

El referente político uruguayo indicó que “la sociedad de mercado en la cual vivimos está en una etapa que ha generado una cultura subliminal de carácter masivo, una cultura que no se piensa sino una cultura que se siente espontáneamente. Porque un sistema que se mantiene a lo largo durante mucho tiempo termina generando una cultura que le es parte constitutiva de sí mismo, coherente con él. Entonces, ha hecho, que multitud de gente, sin pensarlo mucho, vive pensando en el deseo de lo que necesita comprar. Y va permanentemente renovando ese desafío y esa esperanza. Y tiende a confundir ser con tener, porque esa cultura es funcional a la necesidad del mercado, y necesita, que cada uno de nosotros sea un comprador compulsivo. Por lo tanto, un generador de deuda que siempre está comprometido, y atrás de ello tiene que tapar las necesidades hasta que se la va la vida en esa novia. Entonces naturalmente cuando viene un parate de esta naturaleza, que la gente queda paralizada, que afecta no sólo los circuitos de la economía, deja mucha gente como flotando, sin tener muchas cosas que ansiedad por tratar de volver a lo que le resulta prácticamente imposible. Y entonces, se produce una fuerte desconformidad subjetiva en el conjunto de la sociedad. Son mecanismo emocionales muy fuertes, son las consecuencias de esa cultura que ha ido construyendo a lo largo de mucho tiempo nuestra civilización de mercado. Así como en la Edad Media educaban a la gente de que la vida era un valle de lágrimas y había que portarse bien para ir al paraíso, ahora, el eventual paraíso pasajero está en el shopping. Las parejas se constituyen y van a pasear al shopping, a ver vidrieras y cosas por el estilo. Y bueno, ahí tiene una caricatura de nuestro tiempo. Y naturalmente ha creado una fuerza que empuja mucho. La gente quiere cada vez más y más. Eso ha generado mucha energía. Se domesticó la ciencia, se la puso al servicio de la tecnología y hay un constante aumento de la productividad. Ha generado una etapa civilizatoria donde estamos llenos de cosas, y cada vez más y más, y es formidable lo que ha aportado. Pero a su vez, como contracara, ha multiplicado muchísimo el egoísmo, las preocupaciones individuales, y tiende a fragmentar el papel que cumple lo social y lo colectivo enormemente en la vida de los humanos. Al final y al cabo somos animales gregarios, tremendamente dependientes del conjunto humano, no podemos vivir en soledad. Tenemos una enorme interdependencia social aunque no nos demos cuenta. Y ahí hay un enorme choque entre nuestro egoísmo que se multiplica, y a su vez, esa característica antropológica de seres sociales, hay un choque dentro de nosotros mismos. Por eso, las sociedades modernas son terriblemente inconformistas, y no se arregla con plata, porque el inconformismo lo ve por todos lados. Como se explica la Francia de Macron y otras cosas por el estilo”.

El ex Presidente del Uruguay, que al reflexionar sobre la existencia humana, dijo alguna vez lograrás ser feliz con poco o no lo lograrás con nada. La felicidad está dentro de ti. Al ser consultado sobre este tema, opinó que “el estado de felicidad está muy ligado más bien a pequeñas cosas. Particularmente el tiempo humano que podemos gastar en nuestras vidas, en el cultivo de los afectos, porque somos a su vez, tremendamente afectivos. Y estoy aburrido de escuchar frases como esta, yo no quiero que a mis hijos no les falte nada, que tengan. Pero la pregunta tras cartón es, te tienen a ti, tienes tiempo para tus hijos, puedes perder el tiempo de salir a caminar y hablar con tus hijos, o el tiempo que tienes te lo come la ley de la necesidad. Es brava la cosa”.

Para Mujica la cultura de consumo es una gigantesca telaraña invisible en la cual estamos inmersos y tironeados de todas partes. “Con lo que digo no hago apología de la pobreza, sino apología de la sobriedad, aprender a ponerse límites. Como decían los griegos nada en demasía. No veo que nadie pueda construir felicidad bajo una chapa, o en un rancho destartalado y con dificultad para comer, no, de ninguna manera. Ni hago apología para que el hombre vuelva a vivir bajo una cueva, nada de eso. Lo que me planteo es, que si no nos ponemos un límite, que lo manejemos nosotros, no nos queda tiempo humano de nuestras vidas para poder gastarlo en esas cosas que nos motivan, particularmente el cultivo de los afectos. Ahí es donde se desequilibran la cosa, o tener las cosas, o sacrificamos los sentires”.

Para el ex Presidente del Uruguay, el ser humano en la actualidad, actúa estimulado por las emociones que provienen de campañas de marketing que buscan estimular el consumo irracional. “Desde luego, existe una dicotomía. La razón es el instrumento que tenemos para intentar acercarnos lo más posible a la verdad, por lo menos a la verdad palpable que podemos construir y descubrir. Pero eso es una de las partes de nuestras posibilidades y de nuestro modo de ser. Porque el ser racional está ubicado encima de un ser terriblemente emocional, en cualquier momento nos gana el partido. Las ciencias del hombre, contemporáneas, dedicadas al marketing, con mucha sapiencia han trabajado mucho de esto. Todo sistema de propaganda trabaja en excitar la emoción de la gente y a partir de la emoción construir decisiones rápidas que poco tienen de racionales pero son cosas que surgen con enorme velocidad. Muy fácil la emoción lo dominan, y eso es la otra cara que compone al ser humano. Es difícil de entender estas cosas. El conjunto de la gente tiende a razonar casi automáticamente siguiendo el mundo de sus emociones y no tanto el mundo de sus razones”.

El hombre que paso varios años en la cárcel y que tuvo unos siete años sin leer un libro, aprendió a darle a la libertad un gran valor en su vida. “Desde el punto de vista estrictamente individual esa palabrita que se usa mucho y nunca se define, libertad, es precisamente de lo que estamos hablando. Eres libre cuando tú gastas ese margen de tiempo de tu vida en cosas que te gratifican. Pueden ser los afectos, pescar, o lo que fuere, puede ser un arte, un juego. En ese momento somos francamente libres. Y no somos libres, como cualquier otro animal, cuando estamos subordinados a la ley de las necesidades de cubrir con trabajo nuestras necesidades materiales. Si estas necesidades materiales su multiplican hasta el infinito, no somos libres.

Todo el tiempo de nuestra existencia va a estar girando en rededor de nuestras necesidades que van creciendo. Entonces, aprender de que no todas las necesidades son básicas, que muchísimas son francamente descartables, es una manera de tener tiempo para lo otro, para cultivar nuestra libertad. Estoy hablando de la libertad en el sentido individual. Lo que perdemos de perspectiva es el valor milagroso que tiene la vida. Para cada uno de nosotros no hay aventura mayor que haber nacido. Venimos del no ser y vamos al no ser. Entonces, el ser, es el minuto intransferible de la existencia. Si a esto lo agarramos como una obligación, como dice Yupanqui en una letra, es tiempo perdido trabajando en campo ajeno. Por eso una sociedad puede cambiar mucho materialmente pero al fin al cabo es la cultura que nos gobierna”.

Por último, al ser consultado hacia dónde va Latinoamérica, el actual senador por el Movimiento de Participación Popular (MPP) señaló que “América le cuesta entender, no quiere entender. Es posible que nuevas generaciones de muchachos universitarios que anden por ahí con un poquito de sueños en la cabeza prendan la lamparita y saquen una lección del mundo contemporánea. Europa, con todas las dificultades e historia que tiene, cantidad de lenguas y tradiciones, siglos de guerra, como no recordar la guerra franco – prusiana, y cuestiones por estilo, sin embargo, luchan por su integración a brazo partido. Alemania y Francia, que son las que van a pagar el enorme endeudamiento, no pueden dejar por el camino a los otros, porque entre otras cosas, una Italia y España pobre, son malos clientes, necesitan que se levanten. Lo que quiere decir que las dificultades de Europa tiene espalda, y la espalda la tienen en una política por integrarse, por compartir, por mirar en conjunto. Los latinoamericanos no hemos comprendido que fundamos muchos países pero que la patria está en deuda. No hemos podido en cosas mínimas, juntarnos, tener acuerdos, por ejemplo, una libreta extranjera. Disputamos entre nosotros, y lo único que hacemos es dar condiciones imposibles que terminan siendo negocios para otros. En realidad, es una disputa que terminan perjudicándonos a nosotros mismos, y así muchas cosas. Deberíamos trabajar para levantar américa. El gran mercado está dentro de nosotros mismos y no afuera. Pero bueno estamos lejos de eso”.

 

 

 

 

 

 

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