15 junio, 2026

Trabajadores que viven en frigorífico: lo reabrieron y sueñan con una cooperativa tras siete meses sin cobrar

Trabajadores que viven en frigorífico: lo reabrieron y sueñan con una cooperativa tras siete meses sin cobrar

Tras siete meses sin salarios y sin respuestas de los dueños, trabajadores del Frigorífico Euro lograron reactivar la producción en Villa Gobernador Gálvez. Ahora reclaman una definición judicial y empresarial para avanzar con la creación de una cooperativa.

 

 

 

Lo que comenzó como una medida de resistencia para defender sus puestos de trabajo terminó convirtiéndose en una experiencia de autogestión. Un grupo de trabajadores del Frigorífico Euro, en Villa Gobernador Gálvez, logró reabrir la planta tras meses de incertidumbre, abandono empresarial y una dura crisis que dejó a 150 empleados sin ingresos.

La situación se remonta a fines de 2024, cuando la empresa dejó de pagar salarios y comenzó a paralizar sus actividades. Según relataron los trabajadores, los propietarios anunciaron inicialmente una suspensión temporaria de las operaciones, pero la situación nunca se normalizó.

«El 31 de octubre pasado dijeron que paralizarían la planta por 15 días. Les pidieron a los trabajadores que renuncien para no tener antigüedad. Como no aceptaron, empezaron a llevarse las máquinas y los trabajadores decidieron tomar la planta desde el 10 de noviembre pasado», explicaron fuentes vinculadas al conflicto.

 

 

De 150 trabajadores a solo 30 resistiendo

 

La crisis provocó una fuerte reducción del personal. De los 150 trabajadores que permanecían en la empresa cuando se profundizó el conflicto, hoy apenas 30 continúan sosteniendo el reclamo y las tareas dentro del establecimiento.

La situación fue aún más dramática para muchas familias que quedaron sin ingresos de un día para otro. Quince trabajadores llegaron a instalarse dentro de la planta junto a sus familias porque ya no podían afrontar gastos de alquiler ni cubrir necesidades básicas.

«Éramos familias normales que venían a trabajar, se iban a su casa, disfrutaban los fines de semana y llevaban a sus hijos a la plaza. Nos encontramos con esto de la noche a la mañana», contó Walter Navarro, delegado de Euro.

La solidaridad de vecinos, organizaciones y artistas resultó fundamental durante los primeros meses. Se organizaron festivales solidarios, se realizaron colectas de alimentos y distintas iniciativas para ayudar a quienes permanecían en el predio.

 

 

 

Cómo lograron volver a producir

 

Mientras aguardaban respuestas judiciales y empresariales, los trabajadores comenzaron a buscar alternativas para subsistir.

Instalaron un lavadero de autos, elaboraron tortas fritas para vender y realizaron distintas actividades para generar ingresos. Incluso lograron recuperar el servicio eléctrico gracias al acompañamiento del municipio local.

 

 

 

 

Con el paso de los meses surgió una posibilidad más ambiciosa: volver a poner en funcionamiento la planta frigorífica.

Primero comenzaron utilizando mercadería que permanecía almacenada en las instalaciones. Más tarde, un proveedor decidió aportar materia prima de manera gradual, permitiendo que la producción volviera a ponerse en marcha.

 

 

 

El sueño de una cooperativa

 

A pesar de haber conseguido reactivar parcialmente la actividad, los trabajadores advierten que la situación sigue siendo extremadamente frágil.

«La situación es muy precaria por la falta de un marco legal que respalde la actividad. La empresa nunca presentó la quiebra ni nos despidió, pero tampoco cobramos un salario», explicó Walter Navarro.

Según sostienen, la falta de definiciones por parte de los propietarios impide avanzar hacia una solución definitiva.

«Los dueños deberían presentarse en convocatoria para que nosotros podamos conformar una cooperativa», afirmó el delegado.

Actualmente, todo lo que logra producir la planta se distribuye entre quienes sostienen el emprendimiento. «Hoy lo que producimos se reparte entre todos. No es que estemos ganando un sueldo normal, todo lo repartimos», explicó.

Mientras esperan una resolución judicial o empresarial, los trabajadores continúan apostando por mantener viva una fuente laboral que durante años fue el sustento de cientos de familias. Para ellos, la conformación de una cooperativa aparece como la única alternativa para transformar la resistencia en un proyecto productivo sostenible.

 

 

 

 

 

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