13 agosto, 2026

Opinión: Mirar la pobreza a los ojos

Opinión: Mirar la pobreza a los ojos

 

*Por Silvina García

En las recorridas por los barrios de mi querida Paraná, conozco a cientos de personas que me cuentan los problemas que deben enfrentar día a día para poder servir un plato de comida en sus mesas o para vestir a sus hijos. También el sufrimiento de las familias que no tienen dónde dormir, de los padres que no tienen con qué abrigar a sus hijos o de los hermanos que ven sufrir a los más chicos por no tener luz o agua para bañarse. Pareciera ser que los servicios básicos no son universales, que no todos somos ciudadanos porque los derechos elementales no se cumplen para todos.

Según los últimos datos del INDEC obtenidos en el segundo semestre del 2021, en nuestra ciudad hay 21,8 % de hogares sumidos en la pobreza, mientras que un 29,8 % de personas están en esta condición. En tanto 3,6% de hogares están bajo la línea de indigencia y 5% de personas están en esta lamentable situación. Podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que estas cifras se ven duplicadas actualmente por las condiciones económicas que fácilmente podemos palpar al hacer una visita a las góndolas de los supermercados.

Uno de los estudios que avala esta lectura es el realizado por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) que se concentró sobre la evolución de la pobreza en el pasado reciente. Esta investigación arroja como resultado que, entre 2010 y 2022, sólo 1 de cada 3 argentinos no fue pobre. Y en la actualidad, 1 de cada 10 sufre hambre de manera cotidiana. Los duros números surgen de “Radiografía de la pobreza en Argentina, ¡es urgente acortar distancias!”, la evaluación del mencionado estudio presentado en junio de este año. En el mismo orden, según el último informe elaborado por el Observatorio Humanitario de la Cruz Roja Argentina denominado “Medios de Vida en Argentina” (investigación realizada en junio de 2022), 8 de cada 10 argentinos dicen que tiene problemas para llegar a fin de mes.

Lo más lastimoso es que uno de cada cinco niños es pobre en la Argentina y se va a dormir a la noche con hambre y pasa necesidades. Sus padres, muchas veces sumidos en la pobreza durante toda su vida, no han podido acceder a una educación completa ni a un trabajo formal, haciendo cada vez más compleja la situación.

No obstante, para la gestión municipal solo parece existir la ciudad formal. Se oculta y se desatiende la ciudad que duele, la de la pobreza extrema y la marginación. Por eso en Paraná hay miles de familias que se sienten abandonadas en los barrios periféricos que ningún funcionario municipal recorre. Los rostros silenciosos de esos vecinos reflejan la desesperanza y las miradas de los niños buscan respuestas que no encuentran. Estamos gobernados por quien decidió vendarse los ojos ante la realidad de su ciudad, escondiendo bajo la alfombra la pobreza e ignorando las verdaderas necesidades de los habitantes de la pomposamente promocionada ciudad capital. Lo más preocupante de esto es que al invisibilizar la pobreza, se está evitando el primer paso para darle solución, que es asumir el problema.

Entiendo que en un país en donde la inflación azota a los ingresos de los argentinos, en donde la mayoría de las ayudas sociales se manejan políticamente y no se proponen alternativas superadoras, es difícil encontrar solución al flagelo de la pobreza desde un municipio. Pero también entiendo que un intendente es quien debe recorrer su ciudad para, primero, conocer el sentir de los vecinos y luego, transformarse en el principal gestor y articulador de las soluciones que, conjuntamente con otros estamentos, se puedan brindar a las necesidades de los paranaenses.

Estas necesidades que conozco caminando cotidianamente los barrios, algunos alejados del centro y otros no tanto, parecen invisibles a los ojos de los funcionarios municipales ya que no forman parte de sus discursos, propuestas, estrategias y ni siquiera de sus preocupaciones. Es tal el dolor que me genera ver a niños que no saben si podrán tener un plato de comida antes de dormir o que no tienen calzado para ir a la escuela que no puedo pensar en otra cosa que no sea buscar una solución en conjunto, porque sé que si trabajamos unidos con un objetivo común podremos empezar a solucionar este grave problema estructural. Y lo positivo dentro de esta grave situación es que son los mismos vecinos que sufren necesidades los que me expresan que están dispuestos a trabajar para salir adelante, que quieren progresar para ofrecerles un mejor presente a sus hijos y un futuro en el que tengan mejores posibilidades que las que ellos pueden ofrecerles ahora.

Estoy convencida de que deben ser acompañados para que, mediante su propio esfuerzo, puedan superar esta situación. Esta propuesta no es abstracta tampoco, es un compromiso a que sea el municipio, liderado por el intendente, el que gestione los instrumentos necesarios para que los paranaenses puedan acceder a los servicios básicos, a una vivienda digna, a tener un plato de comida todos los días sobre su mesa.

Mi propuesta es el trabajo conjunto entre el municipio y los gobiernos provincial y nacional, junto con la sociedad civil. Es decir, construir juntos la ciudad que merecemos, la Paraná que merece lucirse como capital provincial y que merece que incluyamos a todos sus habitantes.

 

Paraná Merece que trabajemos Juntos por la ciudad.

 

 

(Silvina García – Abogada y Precandidata a Intendente de la ciudad de Paraná)

 

 

 

 

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