24 julio, 2026

Mariano Israelit: «A Diego lo abandonaron»

Mariano Israelit: «A Diego lo abandonaron»

 

 

Esta semana, los tribunales de San Isidro se convirtieron en el epicentro de uno de los juicios más trascendentales de los últimos años en Argentina. La muerte de Diego Armando Maradona sigue siendo un misterio que la justicia intenta desentrañar: ¿fue una consecuencia inevitable de su estado de salud o hubo negligencia médica? ¿Se trató de una cadena de errores, mala praxis, abandono o incluso dolo eventual?

Para Mariano Israelit, amigo íntimo del astro, la respuesta es clara. En diálogo con FM Litoral, brindó un testimonio impactante sobre los últimos años de Maradona, revelando detalles estremecedores sobre su estado de salud, su entorno y el aislamiento al que habría sido sometido en sus últimos meses de vida.

Un tratamiento deficiente y una verdad incómoda

Uno de los puntos clave del testimonio de Israelit es la ausencia de medicación para el corazón en el tratamiento de Diego. Según relató, durante la época en que vivieron juntos en Cuba, el médico de cabecera del Diez le insistía en que jamás debía dejar de tomar su medicación cardíaca. Sin embargo, en los informes de la autopsia se evidenció que no estaba siendo tratado para su afección cardíaca en el momento de su fallecimiento.

«Eso es lo que no me termina de cerrar nunca. Diego muere de un problema cardíaco y nunca estuvo medicado para eso», enfatizó Israelit, evidenciando su indignación. Según la autopsia, Maradona falleció a causa de una insuficiencia cardíaca aguda, que derivó en un edema pulmonar, un desenlace que podría haberse evitado con el tratamiento adecuado.

Para Israelit, la responsabilidad recae en los profesionales que lo asistían, pero también en las personas que lo rodeaban y controlaban cada aspecto de su vida. Su testimonio no solo pone en tela de juicio la labor del equipo médico, sino que también señala el aislamiento progresivo al que habría sido sometido el astro.

Diego y un grito de auxilio: «No me dejen solo»

El último encuentro entre Israelit y Maradona tuvo lugar en marzo de 2020, cuando el exfutbolista lo invitó a un asado en su casa. Lo que debía ser una reunión amena terminó con una frase que hoy resuena con un peso desgarrador: “No me abandonen, no me dejen solo”.

«Esas fueron las últimas palabras que nos dijo a mí y a Mariano Castro, un médico que vivió con nosotros en Cuba», recordó Israelit. Tras ese encuentro, nunca más pudo verlo en persona. Sus intentos de comunicarse con él fueron infructuosos, ya que alguien manejaba su teléfono y lo bloqueaba.

«Nos cambiaban la línea, nos bloqueaban a mí, a sus hijas, a Coppola. Conseguíamos su número, lo llamábamos y nos cortaban», denunció.

Este testimonio refuerza la sospecha de que Maradona no tenía el control sobre su vida en sus últimos meses. Le cambiaban los teléfonos constantemente, algo que contrasta con la época en que, según Israelit, Diego mantenía el mismo número durante años. “Preguntá qué número tuvo Diego durante 15 años… siempre el mismo. Y de repente, cada semana tenía uno diferente”, relató con impotencia.

Un entorno polémico y un control absoluto

Según Israelit, las personas que manejaban la vida de Maradona no eran los médicos acusados en el juicio, sino ciertos asistentes que se encargaban de administrar sus comunicaciones y hasta su consumo de alcohol y medicamentos.

«Había un chico que se llamaba Charlie, que trabajaba ahí en la casa, que era el que le daba la cerveza, el que le manejaba el celular», reveló. Además, aseguró que ese mismo asistente fue descubierto por Verónica Ojeda intercambiando camisetas firmadas por Diego por marihuana.

Pese a sus diferencias con Matías Morla, abogado y representante del exfutbolista, Israelit fue tajante: “Yo nunca vi a Morla dándole alcohol a Diego. Si me preguntás, ¿lo viste a Charlie dándole alcohol? Sí. ¿Lo vi dándole pastillas para dormir? Sí”.

Esta declaración abre aún más interrogantes sobre el control que el entorno tenía sobre Maradona y cómo pudo haber influido en su deterioro final.

De la humildad a la gloria: el Diego de siempre

Más allá de la tragedia, Israelit recordó con emoción los primeros años de su amistad con Maradona. Todo comenzó en la escuela, donde era compañero de Hugo, el hermano de Diego. Fue así como terminó compartiendo meriendas y cenas en la casa de los Maradona, descubriendo el lado más humano del ídolo.

«Diego siempre fue muy gracioso, tenía una chispa increíble. Me gastaba porque yo comía mucho. Cuando la mamá servía comida y preguntaba quién quería repetir, yo levantaba la mano. Y él le decía a su hermano: ‘Me parece que Mariano vino con atraso’», relató entre risas.

También recordó anécdotas de cuando Maradona ya era una estrella mundial, pero seguía siendo el mismo de siempre. Una de las más memorables fue el partido que organizaron en Bolivia en 2007, cuando la FIFA intentó prohibir los encuentros en la altura de La Paz.

«Cuando le conté a Diego, me dijo: ‘Vamos porque así le metemos el dedo en el culo a la FIFA’”, contó Israelit.

El partido se jugó en el estadio Hernando Siles, con la participación de grandes figuras del fútbol sudamericano. Dos años después, cuando Maradona dirigía a la Selección Argentina y perdió 6-1 contra Bolivia en el mismo estadio, lo llamó enojado: “Vinimos acá por el partido de la altura, ¡me comí seis goles por tu culpa!”.«Bueno, bancátela ahora», le respondió Israelit entre risas.

Un juicio con pocas certezas

Sobre el juicio en curso, Israelit no se mostró optimista: “No tengo mucha fe en que los responsables vayan presos”. Sin embargo, destacó la importancia de las pruebas presentadas, especialmente los audios filtrados en los que se evidencia la falta de atención y el trato que recibía Maradona en sus últimos días.

«Cualquier persona que escuche esos audios se da cuenta del abandono que sufrió Diego. Alguien tiene que ir preso. No puede ser que nadie sea culpable del asesinato de Diego», concluyó.

El juicio, que se espera que dure entre cuatro y cinco meses, será clave para determinar si hubo responsabilidades penales en la muerte del ídolo. Mientras tanto, testimonios como el de Mariano Israelit aportan una mirada íntima y dolorosa sobre los últimos días de Maradona, dejando en evidencia que, más allá de su gloria deportiva, terminó sus días en un entorno de aislamiento, manipulación y desprotección.

La pelota está en la cancha de la justicia.

Fuente: FM Litoral

Secret Link