La familia Jacob, en Colonia Ensayo, apuesta a la buena cepa y el resurgimiento del vino local.
Mauro Jacob, dialogó con Samuel Ledesma para el programa En el medio. Mis padres son dueños de Los Aromitos, la tercera bodega existente en Entre Ríos que hoy en día se encuentra abierta al turismo. Realizan almuerzos, cenas, degustaciones, siempre buscando relacionarse con los productos regionales.
A la par de la producción de uvas, la familia decidió instalar su propia bodega que fue habilitada por el Instituto Nacional Vitivinícola en enero de 2017. El viñedo está ubicado en una lomada cercana al río Paraná.
Comenzaron haciendo vinos artesanales, comercializando primero en Paraná, Crespo y ahora Buenos Aires.
Siempre nos preguntan cómo se puede lograr esto en este suelo. Y está en la manera de producción de las plantas, en lira, diferente manejo de los sarmientos, para adaptar las plantas a nuestro clima. Buscando las variedades de cepas que mejor se adaptan. La primeras fueron Tannat y Malbec. Posteriormente se fueron implantando Merlot y Syrah que con las anteriores fueron progresando junto a la biodiversidad del lugar.
«Mis padres transformaron un campo de soja en viñedo», recordó Jacob. Un vino de este tiempo, de este paisaje, de esta, nuestra tierra entrerriana»: vinos Ára, en suelo entrerriano.
Entre los que se dedican a cultivar la vid en Entre Ríos hay expectativas mucho más fuertes que el mero cultivo y cosecha de uvas, luego del resurgir de la actividad en suelo entrerriano, a partir que en 1993 el Congreso de la Nación derogó la Ley N°12.137, de 1934, por la cual se había creado la Junta Reguladora de Vinos otorgando exclusividad a la región de Cuyo.



