La cifra implicó una desaceleración respecto del 2,1% marcado en julio. El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró que se tratara del número más bajo en 14 meses
El Indec informó que la inflación de agosto fue de 1,7%, con lo que el Índice de Precios al Consumidor acumuló 21,3% en lo que va del año y 33,5% en los últimos doce meses. El dato quedó en línea con lo que esperaba el mercado.
El dato era esperado por el mercado tras las señales de desaceleración que habían mostrado las estimaciones privadas y el indicador de la Ciudad de Buenos Aires.
La comparación inmediata quedó planteada contra el 2,1% de julio, por lo que el resultado de este mes implicó una desaceleración de 0,4 puntos porcentuales, de acuerdo con el número final difundido por el organismo estadístico.
En el desagregado por categorías, el IPC Núcleo registró una suba de 1,8% en agosto, impulsada por los aumentos en alquileres de vivienda y servicios culturales. En tanto, los precios Regulados avanzaron 2,2%, por las actualizaciones en electricidad, gas, transporte público y cuotas de medicina prepaga.
Los precios Estacionales retrocedieron 0,9% durante el mes. La baja respondió a las caídas de los paquetes turísticos y de las prendas de vestir, aunque fue compensada parcialmente por las subas de verduras, tubérculos, legumbres y frutas.
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La división de mayor aumento fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con una suba de 2,8%. Le siguió Educación, que avanzó 2,5%. En el otro extremo, Recreación y cultura no registró variaciones y Prendas de vestir y calzado cayó 0,6 por ciento.
En todas las regiones, Alimentos y bebidas no alcohólicas fue la división de mayor incidencia sobre el índice mensual. El rubro estuvo impulsado por los incrementos en verduras, tubérculos y legumbres; frutas; y pan y cereales.
“La inflación de agosto fue la más baja en 14 meses”, celebró el ministro de Economía, Luis Caputo. “El Índice de Precios al Consumidor (IPC Nacional) registró una variación de 1,7% mensual en agosto, la menor suba desde junio del año pasado y el ritmo más bajo para un mes de agosto desde 2017”, agregó.
En la previa de la publicación oficial, las proyecciones privadas habían coincidido en que agosto podía mostrar una moderación respecto del mes anterior. Las estimaciones se movían en una franja de entre 1,4% y 1,9%, con una zona de mayor concentración alrededor de 1,6% y 1,7%.
Esa expectativa se apoyaba, entre otros factores, en un menor ritmo de aumento en algunos alimentos, una menor presión de precios regulados y la reversión parcial de componentes estacionales que en julio habían empujado al índice hacia arriba, en especial por el efecto de las vacaciones de invierno sobre turismo y servicios asociados.
La referencia de CABA había anticipado una desaceleración
Antes del dato nacional, la inflación de la Ciudad de Buenos Aires había marcado 1,7% en agosto, por debajo del 2,9% de julio, y había reforzado la idea de una desaceleración del índice general. De todos modos, esa referencia funciona solo como señal previa, ya que la canasta porteña y la medición nacional tienen diferencias metodológicas y distinta ponderación entre bienes y servicios.
Por esa razón, el foco del mercado no estaba puesto solo en el número final del índice general, sino también en su composición. Una parte central del análisis pasaba por determinar cuánto del alivio obedecía a la baja de rubros estacionales y cuánto respondía a una desaceleración más extendida en el resto de la canasta.
La lectura de la núcleo y de los regulados será clave para interpretar el dato
Además del nivel general, la atención quedó puesta sobre la evolución de la inflación núcleo, que suele reflejar con más claridad la dinámica subyacente de los precios. En las estimaciones privadas previas al dato oficial, esa medición mostraba una resistencia mayor a la baja que el índice general, en un contexto en el que varios analistas seguían viendo inercia en algunos servicios.
También resultará relevante la trayectoria de los precios regulados y de los estacionales, dos componentes que pueden alterar el movimiento mensual del índice. Si la desaceleración de agosto estuvo explicada sobre todo por factores transitorios, la lectura del mercado podría ser más cautelosa que la que sugiere el número principal.
El dato de agosto se vuelve relevante para la hoja de ruta económica del Gobierno
El resultado conocido este jueves tiene impacto más allá de la comparación mensual. Para el Gobierno, una inflación más baja fortalecería la señal de continuidad en el proceso de desinflación, mientras que para el mercado servirá como insumo para recalibrar expectativas sobre el ritmo de baja de precios en los próximos meses.
La publicación del Indec también ofrece una referencia central para contratos, negociaciones salariales, ajustes de ingresos y decisiones de consumo. Con el dato ya sobre la mesa, la atención pasará ahora al detalle de divisiones, categorías y aperturas del índice para medir si la desaceleración fue amplia o si estuvo concentrada en pocos rubros. (Fuente Infobae)
