En dialogo con Buen Día Litoral, Omar Borcard recordó gratos momentos que el cine le ha dejado. Destacó que este sábado habrá un festejo sencillo en la sala emitirán en pantalla el film en su aniversario.
Este viernes cumple 22 años el Cine Paradiso, en Villa Elisa, un espacio que el albañil Omar Borcard construyó con sus propias manos y con gran esfuerzo cuando cerró sus puertas para siempre la sala de la localidad.
La película que pasó el día de la inauguración fue “Alma Mía”, protagonizada por Pablo Echarri y Araceli González. Lo hizo con un proyector antiguo del año 1928 que le donó el ya fallecido padre Orlando Bottegal, que logró poner en funcionamiento con esmero, con los pocos recursos que tenía a mano. Y si bien distaba de las grandes salas a las que muchos prefieren asistir, cumplió su objetivo y se llenó de gente que ingresó tras pagar una entrada con un costo prácticamente simbólico.
Siempre con humildad y mucho amor, Omar sostuvo la actividad, reivindicando el valor cultural del llamado séptimo arte y entregado a la pasión que despierta cada historia que puede verse en la pantalla grande.En 2017 también la suya se transformó en una película, cuando la cineasta Luz Ruciello conoció al albañil de Villa Elisa que persiguió su sueño de tener un cine propio y lo consiguió. “Un cine en concreto” es el film, que ya se proyectó en salas de diferentes países de América y Europa.
En 2019, en algunos lugares en que se presentó este largometraje estuvo Omar en persona y fue recibido con honores, le rindieron un homenajes y llegó a través de videoconferencia a pueblos de Europa en los que la gente se conmovió hasta las lágrimas con su historia.
Hoy tiene 67 años y en estas más de dos décadas hizo realidad muchos de sus anhelos, mientras la vida además le iba deparando grandes sorpresas en el camino. Comparte sus anécdotas como si hablara de la película de otro actor, al contar, por ejemplo, que a fines de 2019 Netflix eligió su cine para proyectar el preestreno de Klaus.
En el video promocional relata con su voz pausada cómo decidió impulsar Cine Paradiso: “La primera vez que entré a un cine fue maravilloso. Se apagaron las luces, la pantalla cobró vida y surgió todo”. Y comenta: “Acá en Villa Elisa había un cine, pero lamentablemente cerró. Un pueblo no se puede quedar sin cine; así que puse manos a la obra aprovechando mi oficio de albañil y construí uno en mi casa”.
Sobre esta posibilidad, Omar contó que lo llamaron de Buenos Aires para hacerle el ofrecimiento y le preguntaron qué quería a cambio de concretar el estreno en su espacio: “Le pedí una pantalla, ya que la que tenía el cine era una casera, porque no tenía para comprar otra; también una cámara filmadora y el revestimiento nuevo de las paredes de la sala”.
En cuanto a la producción de este segmento audiovisual que adelantaba el preestreno, del cual él era el protagonista, rememoró, quizás con el mismo asombro de entonces: “Había maquilladora, alguien que me peinaba, vestuarista y demás. Un día que refrescó a la tardecita hasta me esperó una asistente para cubrirme con una manta al terminar una escena. La verdad es que vivir todo eso fue muy fuerte”.
“Me dijeron que me iban a pagar. Eran 7.000 la hora. Al terminar la filmación me avisaron que me habían depositado el dinero en la misma cuenta donde cobro mi jubilación. Me pagaron 138.000 pesos, una enormidad”, expresó, ante una cifra que entonces superaba enormemente a lo que cobraba mensualmente por su jubilación.
Desde Netflix efectivamente acondicionaron su sala y en el video promocional del preestreno se lo ve llegar y encontrarse con el lugar puesto a punto, totalmente renovado y ataviado con motivos navideños para la proyección de Klaus en la ciudad entrerriana. “Qué increíble lo que han hecho en mi cine”, expresa Omar estallando en llanto por la emoción cubriéndose el rostro. Al ingresar recibió el aplauso de los vecinos presentes, que estaban listos para el inicio de la función.
En el film también puede verse a uno de ellos diciendo: “Omar enseñó en el pueblo que los sueños son posibles”. Y sí, cumplir los sueños es posible, y en tiempos de tantas mezquindades, sinsabores, angustias a las que nos arrastra la vida cotidiana, bien vale compartir estas historias que inspiran.

