Alfredo Caino aseguró que las ventas cayeron entre un 40 y un 50 por ciento desde la asunción de Javier Milei, cuestionó la apertura de importaciones y advirtió que el cierre de empresas históricas en Paraná refleja una tendencia que se profundiza.
La crisis que atraviesan las pequeñas y medianas empresas volvió a quedar en evidencia con el cierre de firmas históricas de Paraná y el creciente deterioro de la actividad económica. En ese contexto, el secretario de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme) de Entre Ríos, Alfredo Caino, trazó un duro diagnóstico durante una entrevista en el programa Amanece Litoral de FM Litoral y aseguró que el panorama actual es uno de los más preocupantes que ha vivido el sector en décadas.
«Ya no estamos hablando de una situación coyuntural ni de una baja circunstancial de la actividad. Hay una pendiente muy clara y cada vez más aguda de disminución de ventas y de dificultades para la supervivencia de las empresas», sostuvo.
Para Caino, los recientes casos de Menhgi y Aberturas Valentinuz son apenas la cara visible de una problemática mucho más profunda. Según explicó, hace pocos días participaron de una reunión con empresarios de distintos sectores y ninguno de los presentes mostró optimismo respecto del presente ni del futuro inmediato.
El dirigente señaló que, mientras algunos indicadores macroeconómicos exhiben crecimiento vinculado a las exportaciones de petróleo, gas, litio o determinadas producciones primarias, la realidad de las pymes está muy lejos de esos números.
«Son fogonazos en medio de una oscuridad muy fuerte», graficó, antes de asegurar que las ventas promedio de los pequeños y medianos empresarios registran una caída de entre el 40 y el 50 por ciento en comparación con los niveles de actividad existentes al inicio de la actual gestión nacional.
Consultado sobre la posibilidad de una recuperación en el corto plazo, Caino fue tajante. «Tenemos que ser honestos. Con un plan de estas características no se puede ver una luz al final del túnel», afirmó. En esa línea, sostuvo que las consecuencias actuales no son accidentales sino parte de un modelo económico que, según su visión, apunta a reducir el peso de la industria nacional y del mercado interno.
«Lo que está sucediendo es producto objetivo del plan. Van a desaparecer muchas empresas industriales y vamos a quedar reducidos a un esquema basado en la producción primaria, la minería, el petróleo y el gas», expresó.
Durante la entrevista también hizo referencia al impacto de las importaciones y al crecimiento de las plataformas internacionales de comercio electrónico. Si bien reconoció que muchos consumidores encuentran precios más bajos en esos canales, advirtió sobre los efectos que esa dinámica genera en la economía local.
«Cuando compramos afuera parece que nos beneficiamos individualmente, pero alrededor nuestro quedan comercios que venden menos, industrias que producen menos y trabajadores que pierden sus puestos», sostuvo.
En ese sentido, aseguró que la industria textil se encuentra entre las más golpeadas y afirmó que en los últimos dos años cerraron alrededor de 25.000 pymes en todo el país. También mencionó casos de empresas que abandonaron la producción para dedicarse exclusivamente a importar productos terminados, reduciendo drásticamente sus plantillas de personal.
Caino cuestionó además herramientas como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al considerar que los beneficios están dirigidos a grandes grupos económicos mientras las pequeñas y medianas empresas enfrentan una presión creciente por los costos, la caída del consumo y la competencia externa.
Frente a este escenario, recordó que Apyme presentó iniciativas para que se declare la emergencia energética, impositiva, laboral y financiera de las pymes tanto a nivel nacional como provincial, aunque señaló que esas propuestas no avanzaron en los ámbitos legislativos.
Hacia el final de la charla, el dirigente insistió en la necesidad de impulsar políticas orientadas al fortalecimiento del mercado interno, la producción nacional y el desarrollo regional.
«Argentina tiene potencialidad para crecer, generar trabajo y desarrollar tecnología. Pero necesitamos una economía que funcione para los argentinos y que permita que la riqueza que se genera quede en el país», afirmó.
Antes de despedirse, dejó una de las frases más contundentes de la entrevista: «Lo que estamos viviendo es un industricidio. Y si este rumbo continúa, muchas empresas y miles de puestos de trabajo seguirán desapareciendo».
Fuente: FM Litoral
