El Copaer repudió una obra de títeres que «adoctrina a los chicos contra las prácticas agrícolas»

El Colegio de Profesionales de la Agronomía de Entre Ríos se reunió en Gualeguaychú para tratar temas relacionados a su profesión. También para analizar y repudiar un hecho que ocurrió en una escuela rural de Basavilbaso.

 

 

Carina Gallegos, titular del Copaer y Julio Maisterrena, Sub-Director,  contaron que la reunión comenzó con “temas que tienen que ver con inquietudes de colegas de la zona, para luego desarrollar temas institucionales y formales”

Carina comentó que “llegó al colegio una inquietud de profesionales de la zona de Basavilbaso, Macía, de que había montado en ámbitos académicos dependientes del Consejo General de Educación una obra de títeres en la cual se representa una situación de dos alumnos y un docente, en el marco de una pulverización en cercanías de una escuela rural con un contenido bastante distorsionado de lo que es la realidad”, sostuvo la Ingeniera Agrónoma quien acotó que “existe un decreto reglamentario que establece exactamente cuáles son las distancias en las cuales se puede pulverizar”.

Explicó que se “trabaja con una zona de exclusión, la cual está diferenciada si se hace con equipo terrestre o con aéreo. Una zona de exclusión donde no se puede aplicar, además de una zona de resguardo, restricción con una aplicación condicionada. Tenemos una normativa que está regulando como deben realizarse las pulverizaciones en escuelas rurales, por lo cual este tipo de contenidos impuestos en ámbitos académicos a chicos de corta edad nos parece sumamente reprochable, especialmente porque se distorsiona la realidad y se desinforma a un nivel de edad en la cual las personas son muy permeables a lo que reciben. Y sinceramente nos preocupa sobremanera que esta obra se esté montando en un ámbito institucional como lo es una escuela”.

Además, indicó que “generar este tipo de acciones dentro del ámbito estudiantil lo único que logra es fomentar la división, la discriminación de unos contra otros, debido a que en ese ámbito educativo, el rural, concurren hijos de productores, aplicadores, vendedores de insumos, ingenieros agrónomos, en definitiva de todos los actores de la sociedad y el hecho de brindar este tipo de mensajes en un contexto social bastante agresivo que vemos diariamente en los medios con muchos casos de bullyng que han llevado a que niños de corta edad hayan tomado decisiones drásticas, hacer este tipo de obras  agranda los procesos de juzgamiento de unos hacia otros. Además no está dentro de un contexto educativo, pedagógico con una información falsa totalmente”.

Por su parte, Julio Maisterrena señaló que “hoy los profesionales de la agronomía están abocados a dar seguridad y respuestas sobre estas situaciones. Trabajamos como lo marca la ley, y desde lo profesional aportamos todo el soporte técnico, además de capacitaciones a los operarios que trabajan en las máquinas que realizan pulverizaciones. La gente tiene que estar tranquila porque se trabaja con Buenas Prácticas Agrícolas”.

Contó que las “aplicaciones se efectúan sobre lotes productivos y no sobre una escuela o en cercanías de la misma. Si se va a aplicar en lote aledaño o en cercanías se toman todas las medidas, tanto en el uso del producto con una receta agronómica que la genera un profesional matriculado. Hay una distancia que se respeta, estaciones meteorológicas que marcan las condiciones climáticas imperantes. Tenemos unidades centinelas y a los directores, docentes de la escuela se les indica día, hora y fecha en que se va a pulverizar, inclusive se trata de hacer los trabajos en horarios en el que no estén los chicos en las escuelas”.

 

La Obra de la polémica

Se llama “Merceditas y el maestro, la historia de la escuela fumigada», y narra la siguiente historia: “Rodeada por un hermoso jardín y frondosos árboles se puede decir que en la escuela cada jornada era más linda que la anterior. Pero un día todo cambió, el poderoso Sr. Campito comienza a cortar los árboles y flores del lugar para sembrar una poderosa semilla y así hacer un gran negocio a costa de que se deba esparcir sobre la tierra un veneno muy tóxico para que sus plantitas crezcan grandiosas, tarea esta que realiza el mosquito fumigador. Y ya nada fue igual, no solo el maestro y Merceditas enfermaron, también lo hicieron las flores, el naranjo del patio y el inocente murciélago negro se ve en la necesidad de conseguir comida como sea y de un nuevo lugar para vivir”.

La obra se habría expuesto en las escuelas en las escuelas N° 33, 9 y 47 . En cuanto a los personajes los mismos serían  una abeja y un murciélago como alumnos; mientras que como villanos: el Sr Oligarcucho, Mr Monsanto y el pillo mosquito fumigador.

 

 

Por Fabián Miró