El arquitecto y desarrollador inmobiliario, Gastón Grand, advirtió sobre el impacto del «shock macroeconómico» en el sector. Denunció contradicciones estatales y reveló que la provincia ya perdió más de 5.000 empleos formales directos.
En una entrevista brindada al programa Palabras Cruzadas, el arquitecto y desarrollador inmobiliario Gastón Grand trazó un crudo diagnóstico sobre la actualidad del sector de la construcción, el mercado inmobiliario y el impacto de la crisis económica en la provincia.
Con el valor del metro cuadrado promediando actualmente los $2.000.000, Grand alertó que la mitad de esa cifra corresponde puramente a carga fiscal: «El 48,9% del costo de la construcción son impuestos o cargas del sistema previsional y de seguridad social», detalló, basándose en un reciente informe de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO).
El «bucle» de la recesión y el dólar rezagado
Según explicó el profesional, la fuerte modificación macroeconómica impactó bajo la modalidad de un «shock» que no dio tiempo de adaptación a las industrias manufactureras y urbanas.
«Como el dólar quedó rezagado respecto a la inflación en pesos, los valores en dólares se fueron para arriba. El ahorro de los argentinos perdió ‘poder de fuego’ y, al no volcarse a la inversión, se genera un fuerte retraimiento de la actividad», analizó Grand.
Esta parálisis técnica tiene su correlato directo en el empleo local. Grand confirmó una cifra alarmante para la economía entrerriana: se han perdido más de 5.000 puestos de trabajo formales y directos en la construcción dentro de la provincia. «Ese dinero iba directo al almacén, a la verdulería, al consumo que motoriza la economía interna. Al caerse, el daño es enorme», lamentó.
Contradicciones estatales y «construcción en negro»
Uno de los puntos más críticos de la entrevista giró en torno a las políticas del propio Estado entrerriano. Grand calificó como «una cosa de locos» que el Instituto de la Vivienda provincial otorgue créditos a particulares bajo el argumento de que las empresas constructoras «son caras», eximiendo a los beneficiarios de contratar personal formalizado.
«El propio Estado te aplica una presión fiscal asfixiante y después sale a decir que construir en blanco es caro, validando que se construya en negro. Es una contradicción total», fustigó.
A esto sumó las trabas burocráticas crónicas, como los plazos del Registro de la Propiedad, donde una escrituración puede demorar entre uno y dos años, ocasionando graves problemas administrativos y judiciales a los desarrolladores debido a la falta de cruce de datos con la Administradora Tributaria de Entre Ríos (ATER).
El rol de los bancos y las nuevas finanzas
Consultado sobre la falta de acceso al crédito hipotecario, Grand señaló que las entidades bancarias están virtualmente retiradas del mercado debido al descalce de plazos (toman plazos fijos a 30 días pero deberían prestar a 15 años), ante la falta de instrumentos financieros de largo plazo —como los fondos de inversión que adquieren hipotecas en otros países—.
Asimismo, reconoció que el sector inmobiliario hoy compite en desventaja frente a activos financieros volátiles como las tasas de interés, el oro o las criptomonedas. «Cuando las tasas están muy altas, la gente prefiere el corto plazo antes que invertir en un metro cuadrado», describió.
Una luz de esperanza en el municipio de Paraná
No todo el panorama es sombrío. Grand destacó como una iniciativa «muy positiva» el proyecto de digitalización y el sistema de expediente único por capas que viene implementando la Secretaría de Planeamiento de la Municipalidad de Paraná bajo la directriz de la intendencia.
«Es una medida concreta que reduce plazos, aporta transparencia y permite el seguimiento dinámico. Es el camino que también debería adoptar la provincia para integrar Catastro, ATER y el Registro de la Propiedad», concluyó, instando a los distintos niveles del Estado a formular políticas públicas coordinadas de mediano y largo plazo para destrabar el nudo recesivo.
