La importancia de vivir en el momento presente

La importancia de vivir en el momento presente

 

 

Dicen que dedicamos únicamente un 30% de nuestro tiempo a vivir de forma plena el momento presente. Es habitual que las personas pasen tiempo imaginando que serán felices cuando logren tener una vida estable; cuando tengan dinero suficiente para viajar; cuando encuentren pareja; cuando tengan un hijo; cuando consigan un buen trabajo o un ascenso en el suyo.

 

 

 

 

¿Por qué es importante vivir en el momento presente?

El presente es la única realidad que tenemos a nuestro alcance; mientras que el pasado ya ha quedado atrás y el futuro aún está por llegar.

Muchas veces aparece la pregunta “¿Qué es vivir el momento presente?”. La respuesta siempre es la misma: se trataría de aprender a reconocer nuestras emociones y sentimientos, y aceptarlos tal y cómo son. Siendo capaces de evitar que la tristeza por sucesos pasados o la ansiedad e incertidumbre por el futuro nos paralicen.

Vivir el momento presente implica afrontar con una actitud de apertura todo lo bueno y malo que nos ocurre; nos permite disfrutar de cada situación, ser conscientes y coherentes con nosotras mismas y con nuestro alrededor.

Y, ¿por qué es tan difícil vivir en el aquí y ahora? Es habitual que nuestros horarios estén llenos de responsabilidades y deberes que nos exige la sociedad en la que vivimos y que nos animan a vivir de forma totalmente inconsciente con el piloto automático activado. Dedicamos mucho tiempo a preocuparnos por situaciones que han ocurrido y/o que van a ocurrir. Toda esta circunstancia nos lleva a focalizarnos en esas circunstancias o a evitar el dolor emocional, sin darnos cuentas que esto nos impide vivir con plenitud y disfrutar del aquí y ahora. Para vivir el momento presente tenemos que estar dispuestas también a experimentar y sentir ese dolor emocional, a enfrentarnos a el y a aprender a gestionarlo.

Desde pequeños se nos enseña a que dedicarnos tiempo a una misma y al autocuidado es signo de profundo egoísmo. Se nos enseña a que debemos controlar nuestras emociones y que las emociones malas hay que eliminarlas. Lee esto con atención: las emociones no se pueden ni se deben controlar, si las sentimos es por algún motivo. Nos quieren decir algo, nos proporcionan información y si intentas controlarlas van a acabar por intensificarse. Por ello, intentar esconderlas o evitarlas no va a ser la solución ya que vas a esconder los problemas que hay detrás de estas emociones, y estoy plenamente segura que cuando menos te lo esperes van a llamar a tu puerta y probablemente de forma mucho más intensa.

Vale y ahora qué, si no puedo esconder o controlar mis emociones ¿qué puedo hacer? Puedes elegir sentirlas y experimentarlas, tanto aquellas positivas como las negativas. Si te permites sentir aquello que sientes, pensar aquello que piensas y actuar de acuerdo a todo esto, vas a vivir la vida que quieres vivir, la que hayas elegido y la que merece la pena vivir.

 

 

 

 

¿Cómo puedo aprender a vivir el momento presente?

El presente es un momento que nos proporciona muchas situaciones de paz, aprendizaje, bienestar y alegría. Sin embargo, es habitual que no sepamos cómo experimentar esa plenitud.

A continuación, voy a compartir contigo algunas herramientas que te van a ayudar a vivir el momento presente:

  1. Suelta las mochilas del pasado: las situaciones pasadas en numerosas ocasiones ocupan gran parte de nuestra atención. Existen personas que ocupan gran parte de su tiempo en añorar aquellos momentos que les hicieron felices o lamentándose por fallos cometidos en el pasado. Esto es una carga muy muy pesada para llevarla toda tu vida. Es fundamental aprender a ver las situaciones del pasado de una forma positiva, focalizándote en el aprendizaje de esas situaciones.
  2. No puedes controlar todo aquello que te sucede: nuestro instinto de supervivencia nos lleva a intentar controlar todo lo que nos sucede. Sin embargo, no todo lo podemos controlar y cuando anticipamos cada cosa que “nos podría ocurrir” estás dejando de vivir el presente y te muestras agobiada y estresada. Esto lleva a pensar de forma obsesiva en tu futuro.
  3. Meditación: no hay mejor manera de aprender a vivir en el presente que la meditación. Es un ejercicio a través del cual vas a practicar la atención plena. Vas a aprender a poner atención total a aquello que sientes y piensas en el momento presente. El momento presente es lo único que tienes y el presente es lo único que hay (esta frase maravillosa es de una canción). Te invito a que trates de poner atención plena a cada cosa que hagas. Vas a aprender a disfrutar cada día de forma consciente, despierta y atenta.

 

Beneficios de la práctica de la atención plena:

Con la práctica de la atención plena vas a conseguir lo siguiente:

  • Vas a ser consciente de qué cosas son importantes para ti.
  • Vas a hablarte de forma más compasiva.
  • Vas a dedicar tiempo de calidad y presencia en todo aquello que realices.
  • Vas a vivir con propósito y sentido, realizando actividades que te llenan y que te conducen a metas importantes para ti.
  • Vas a aceptar tus experiencias interiores.

 

 

 

 

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