26 octubre, 2021

“El respeto es lo importante en nosotros para perdurar como grupo”, afirmó Ariel de Los Alonsitos

Ariel Báez, voz y acordeonista, del reconocido grupo correntino de chamamé, Los Alonsitos, en diálogo con el programa Punto de Partida por FM Litoral, se mostró entusiasmado con el lanzamiento del nuevo trabajo. Algunas canciones como Puente Pesoa, No quiero Verte llorar y Pueblero de Allá Ité, ya fueron presentadas en forma virtual.

 

 

 

“Tenemos un poco de angustia por no poder subir al escenario y no estar en contacto con la gente que es sin duda el momento más importante que tiene un músico, más allá de la parte creativa y de producción. Acá en Corrientes hace 45 días que estamos en fase 5 lo que nos permite estar en un estudio de grabación, poder festejar nuestros 35 años de carrera de manera virtual. No es lo deseado pero bueno no estamos adaptando a esta forma que nos propone esta cuarentena”.

 

Los Alonsitos, es uno de los pocos grupos musicales de la actualidad, donde los tres integrantes, el ya mencionado, más los hermanos Marcos y Marcelo Roselli, comenzaron la carrera desde niños, allá por 1985 cuando tenían apenas 9, 10 y 11 años. “Nos conocíamos del Colegio Salesiano y de jugar al fútbol en las inferiores Huracán de Corrientes. “Nos conocíamos desde muy chiquito desde la primaria, yo tenía 7 años, Marquitos 8 y Marce 10. A partir de ahí entablamos una amistad muy grande. El encuentro musical se dio en la academia de Raúl Alonso y donde congeniamos artísticamente. A partir de ahí somos inseparables, estamos juntos desde esa época. Y tengo que destacar el respeto que siempre nos tuvimos entre nosotros y es una plataforma fundamental en nuestra carrera, y a partir de ahí surgen un montón de momentos importantísimo en nuestras vidas, teniéndolos de referente a Los Chalchaleros que estuvieron 50 años juntos. Y ese concepto de formación es el que de alguna manera soñábamos desde muy chico. Imagínate después de conocer a nuestros ídolos y entablar amistad con ellos en lo que tiene que ver con el folclore nacional y en forma exclusiva con el chamamé. En un festival nos cruzamos con Teresa Parodi y se convierte en nuestra madrina artística y nos abre las puertas de Buenos Aires. A partir de ahí también llegamos a Cosquín en el año 91 y ganamos la consagración de Cosquín. Fue muy fuerte porque nos cambió la vida y la carrera. Empezamos a grabar un disco por año. Contrato con disquerías importantes, representantes, fue una maduración necesaria para estar a la altura de la circunstancias de lo que estábamos viviendo y logrando como banda. El hecho de haber ganado Cosquín, marcó un antes y un después de nuestras carreras. A partir de ahí nos encontramos con muchísimas decisiones que tomar y tiempo que dedicarle a la profesión. Con una realidad muy distinta a los chicos de nuestra edad en esa época”.

 

El talentoso artista, reflexionó que “en nuestro país tenemos, más allá de los distintos relieve, climas e idiosincrasia, un modo determinado de expresarnos a través del folclore. En la Mesopotamia también se habla mucho en sus letras, en especial el chamamé, de los ríos, que es lo que nos une con Entre Ríos, Santa Fe, y otras provincias. Y también traspasa las fronteras para extenderse al sur de Brasil y hasta Mato Groso Do Sul donde hay un festival internacional del chamamé con otra lengua y otras vivencias en el campo muy parecidas a las nuestras. En ese lugar es asombroso el amor por el chamamé y el acordeón. Lo mismo nos pasa con el Paraguay, donde compartimos el idioma guaraní. Muchas de nuestras canciones la grabamos en guaraní y ellos se sorprenden de ello, pero la verdad que acá en Corrientes se maneja un guaraní muy fluido, distinto al paraguayo pero muy parecido. En el sur de Brasil también lo hablan”.

 

 

 

 

 

 

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