FM LITORAL
Entre Ríos

Vírgala confirmó el sobreseimiento de Cristian Treppo y dejó un mensaje

“Aunque resulte extraño, quiero comenzar esta audiencia leyendo un tramo, que considero por demás aleccionador, del voto de (el vocal de la Sala Penal del Superior Tribunal de Justicia, Daniel) Carubia en la causa ´Rossi Domingo Daniel s/Incidente de prescripción´, causa del año 2003”, anunció el juez de juicio Pablo Andrés Vírgala al abrir la audiencia de este miércoles en Tribunales, en la que resolvió confirmar el sobreseimiento del exintendente de Seguí y actual titular de la Unidad Ejecutora Provincial, Cristian Álvaro Treppo, acusado por el Ministerio Público Fiscal por el delito de falso testimonio.

 

 

 

La acusación surgió tras su declaración como testigo en el juicio en el que terminó condenado, en 2018, el exvicegobernador Héctor Alanis y el exsenador radical Humberto Ré, publicó Entre Ríos Ahora.

Y la promovió el Procurador General de la Provincia, Jorge Amílcar Luciano García, que en su alegato acusatorio contra Alanis y Re tildó a Treppo de mentiroso.

La acusación contra Treppo la lleva adelante el fiscal Franco Bongiovanni. Pero en noviembre de 2019 la jueza de Garantías Elisa Zilli desechó ese planteo y dictó el sobreseimiento. La decisión fue confirmada este miércoles 12 por Vírgala, que además resaltó el pronunciamiento de Zilli tildándolo de “valiente”. Dijo Vírgala: “Ha tenido el valor de sostener una postura que no es precisamente la que más aceptación genera en la opinión pública”.

Precisamente, más allá de la decisión que adoptó el juez sobre Treppo, lo que sobresalió de su resolución resultó su toma de posición respecto de cómo debe actuar un magistrado y qué importancia darle a lo que dice “la opinión pública” o “la gente”. Señaló al respecto que hay una “sociedad hipersensibilizada” por las causas de corrupción que se ventilan en la Justicia, y sostuvo: “Hoy, cualquier resolución judicial, condenatoria o absolutoria, en casos de funcionarios políticos, está cuestionada siempre como si existiera una conspiración, que vas más allá de lo que los jueces hacemos”.

Antes de plantear esa observación, citó el voto de Carubia. “Existe una concepción ciertamente maniquea de la comunidad -hastiada de los actos de corrupción de sus funcionarios públicos- que automáticamente incluye entre los corruptos a quienes se atrevan a desarrollar una crítica contra ella, por más seria y fundamentada que ésta sea, prohijando una maquiavélica actitud tendiente a justificar a cualquier costo el medio empleado para la consecución de un fin intrínsecamente valioso”. Y antes de citar textualmente a Carubia, dijo algo más: “Parece extraño, es cierto, pero en una sociedad hipersensibilizada, y en muchos casos artificiosa y malintenciosamente desinformada, cursiosamente en la era de la información, me veo en la obligación de alertar acerca de esta división, muchas veces alentada en base a intereses venales”.

Vírgala tiene una mirada crítica sobre el tratamiento periodístico de los casos de corrupción y sobre lo que se considera como “opinión pública”.

“Los límites para interpretar los hechos resultan mucho más laxos e indefinidos para la opinión pública, para el periodismo. Pero los jueces estamos atados a un sistema muy férreo de interpretación. Tenemos límites constitucionales que nos impiden basar nuestras conclusiones más allá de las pruebas, más allá de los hechos efectivamente comprobados, y más allá del Derecho y de los límites que impone el Derecho penal liberal, con estricto respeto a las garantías. Hoy, cualquier resolución judicial, sea condenatoria o absolutoria, en casos en los que están involucrados funcionarios políticos, está cuestionada siempre como si existiera detrás de esto una conspiración, que va más allá de lo que los jueces hacemos, que es interpretar las normas con apego a los límites de la Constitución”, dijo Vírgala.

En ese orden, continuó: “Siempre existen explicaciones conspirativas que van más allá. Y nosotros, los jueces, tenemos la obligación de fundar nuestros fallos. Y lo fundamos con un apego a eso. Hago esta advertencia, porque en todos estos casos en los que se ventila la responsabilidad de un político, existen estas cuestiones. Palos porque bogas, palo porque no bogas. Y siempre atravesado por una conspiración, vaya a saber de quién. Como dije en otras causas, antes de analizar los fundamentos del juez, se hace un escaneo ideológico a ver por qué dijo tal cosa, en qué se basó, o qué antecedentes tiene. Hay que leer los fallos”.

“En este contexto quiero destacar la valiente labor de la doctora Zilli, porque podrá o no compartirse su criterio, pero ha tenido el valor de sostener, aun en los momentos en que vivimos, una postura que no es precisamente la que más aceptación genera en la opinión pública, de la gente como gusta decirse ahora. Lo actuado por la doctora Zilli es de las pocas oportunidades en la que los jueces de Garantías pueden sobreseer. Su importantísimo rol (el de los jueces de Garantías) ha quedado desdibujado frente al avasallante espacio de la acusación pública (el Ministerio Público Fiscal, NdelR) a partir de las modificaciones operadas en el Código Procesal Penal, de modo que he de celebrar la asunción por parte de la doctora Zilli de su valiente labor en resguardo de las garantías individuales”.

 

 

 

 

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