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Policiales

Habló el policía implicado en la muerte de un joven en barrio Capibá

Diego Ibalo contó cómo fue el enfrentamiento a tiros que dejó un joven de 20 años fallecido, y cómo tuvo que reaccionar a las agresiones para que no movieran el cuerpo y el arma de la escena del crimen.

 

Diego Sebastián Ibalo y Rodrigo Oscar Molina, son los uniformados del 911 que se enfrentaron a tiros con Gabriel “cabeza de perro” Gusmán el lunes al mediodía en el barrio Capibá. Producto del intercambio de balas, el joven de 20 años murió ya que recibió un tiro en la zona de la nuca.

Tras estar 24 horas detenidos en la Alcaidía, los dos policías recuperaron la libertad en la noche del miércoles. Al salir, numerosos uniformados, familiares y amigos cortaron la calle para aplaudir y respaldarlos.

En horas del mediodía de este jueves, el Jefe de Policía de Entre Ríos, Gustavo Maslein, recibió en su despacho a Ibalo, quien acudió acompañado por su mujer y una de sus hijas.

 

Todavía en shock

Tras la reunión con su superior, Ibalo contó detalles del enfrentamiento con Gusmán, lo que ocurrió tras el suceso, y en especial la posterior reacción que sufrió toda su familia.

El sargento de 39 años, es casado y tiene dos hijos de 9 y 4 años. Su padre, fallecido cuatro años atrás, fue policía en la provincia de Santa Fe. “Mi viejo me decía que no era lo mejor ser policía, pero a mí siempre me gustó, por eso es que decidí por vocación tener este uniforme”, dijo.

Lo primero que quiso decir el hombre fue agradecer a todos los jefes, compañeros, amigos, autoridades policiales y en especial a su familiar por todo el apoyo.

“La verdad es que se me hace un nudo en la garganta, y se me hace difícil hablar”, dijo Ibalo y agregó: “No me repongo de haber disparado para defenderme y si bien traté de salvarme, de salvar a mi compañero, tuve que tomar la decisión más difícil de mi vida, disparar a costa de saber que la otra persona que nos atacaba, podía caer”.

Consultado por si apuntó al cuerpo o a una zona letal, manifestó: “La verdad es que no sé, los balazos venían y lo primero que hice instintivamente fue salvar mi vida. Disparé y ese disparo impactó. No quise matar al muchacho, pero así se dieron las circunstancias”.

“Esta situación me tiene mal. Ando mal, porque no está en mi matar a nadie, y si bien hay un argumento válido, no es fácil reaccionar en esa situación límite, en milésimas de segundos”, resaltó el uniformado del 911.

No quise matar al muchacho, pero así se dieron las circunstancias

Ibalo expresó que tras recuperar su libertad en la noche del miércoles, “no pude dormir, pensé en el enfrentamiento y cómo ocurrió y si había alguna alternativa. No tuvimos opción. Al caer herido el muchacho, corrimos y le grité a mi compañero que pidiera urgente una ambulancia. Nos desesperamos por ayudarlo, pero fue en vano”.

“En ese momento tuvimos muchos problemas y dificultades, porque hasta que llegaron los refuerzos, la pasamos muy mal”, detalló para marcar: “Hubo personas que nos comenzaron a agredir, a gritar, nos tiraron piedras, otros pasaban con palos. Querían que no cuidáramos la escena del crimen”.

“Pretendían mover el cuerpo, agarrar el arma que tenía el pibe, de allí que la tuve que pisar para que no se perdiera esa prueba fundamental”, indicó Ibalo.

Sobre el movimiento de algunos vecinos, admitió: “La verdad el barrio se complicó mucho, y esos minutos fueron tremendos, por todo lo que hicieron para que nos fuéramos”.

A modo de descargo, el efectivo remarcó: “Nos avisaron que había un problema en el Capibá, y llegamos rápido, al bajar nos recibieron a balazos y ahí tuvimos que responder para defendernos”.

 

Amenaza a la familia

Según publica Diario Uno, por mensajes a través de las redes sociales, le llegaron a la esposa de Ibalo, amenazas de muerte, tanto a ella, como a sus hijos y al propio policía. Ante ello, se efectuó la denuncia correspondiente.

“Es como que esto no termina nunca, y de allí es que le pido a la Justicia que proteja a mi familia. Uno está mal porque tuve que tomar una drástica decisión, salvar mi vida por sobre la de otra persona; pero ahora se meten con mi mujer e hijos”, contó Ibalo.

Finalmente y tomando las palabras pronunciadas por Maslein, dijo: “No soy un delincuente ni un asesino. Y esto no es un caso de gatillo fácil. “Uno pudo actuar correctamente en el procedimiento, y sé que no tuve opción, pero también sé que uno está mal porque no soy nadie para quitarle la vida a nadie. Habrá una justificación, pero es terrible tener que llegar a esto”.

 

 

 

 

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