FM LITORAL
Entre Ríos

Ex jefe scout acusado de filmar a chicos desnudos irá a juicio

Juan Alberto Forcher, jefe del Grupo Scout San Cipriano entre 2005 y 2013, está acusado por el delito de corrupción de menores y producción de pornografía infantil. Durante los campamentos, filmaba a los chicos desnudos.

 

Juan Alberto Forcher irá a juicio acusado por el delito de corrupción de menores y de pornografía infantil. La resolución fue adoptada por el titular del Juzgado de Garantías de Diamante, Julián Vergara, el miércoles 18 de octubre. La decisión del magistrado durante la audiencia que se desarrolló ese día fue acoger favorablemente el pedido que hicieron los fiscales Gilberto Robledo y Laureano Dato, y desechar las quejas del defensor Nelson Schlotahuer, y decidió elevar a juicio oral la causa por corrupción de menores que tiene como principal imputado a Juan Alberto Forcher, quien estuvo al frente del Grupo Scout San Cipriano entre 2005 y 2013.

Los acusadores públicos vienen trabajando en el caso desde 2015. El juez, además, rechazó todos los pedidos de nulidad que formuló el abogado defensor del imputado, Nelson Schlotahuer.
Por otra parte, a pedido de la fiscalía, el juez Vergara dictó una medida de restricción para que Forcher no se acerque a los cuatro testigos-víctimas.

 

Investigación

La tarea de investigación fue paciente y duró dos años. Durante ese tiempo, los fiscales Robledo y Dato llevaron adelante una compleja investigación penal preparatoria. En junio de 2015, dos hermanos, nacidos en Diamante pero hoy residentes en Junín, provincia de Buenos Aires, se presentaron espontáneamente en la Justicia y denunciaron que, cuando adolescentes e integrantes del Grupo Scout San Cipriano, habían sido víctimas de situaciones de abuso. Y aportaron un dato clave: los hechos, que después quedaron tipificados bajo el delito de corrupción de menores, habían quedado grabados. Forcher filmaba todos los campamentos que realizaba con los chicos scouts.

Durante ese mismo mes de junio de 2015, los fiscales ordenaron un allanamiento en la casa particular de Forcher, en Urquiza al 500, de Diamante, y se encontraron una voluminosa videoteca. Durante más de dos décadas, Forcher había archivado con la paciencia de un monje de clausura todas las grabaciones que había hecho en los campamentos. Los chicos que formaban los grupos scouts que participaban de los juegos que les proponía Forcher, y casi siempre esos juegos tenían una condición, todos debían desnudarse, y las escenas, se filmaban.

El grupo scout San Ciprianofunciona sobre calle Belgrano, detrás de la Parroquia San Cipriano, el principal templo católico, que balconea a la céntrica Plaza San Martín de Diamante.

Algunas veces, Forcher pernoctaba con lo chicos -que eran dejados por sus padres a su cuidado- en la misma sede de Scout San Cipriano, pero la mayoría de las veces las actividades de campamentismo se desarrollaban en las afueras de la ciudad, en el arroyo La Ensenada, en la zona del salto Ander Egge, y también en la propia vivienda del jefe scout.

En cada uno de esos acampes, Forcher aplicaba el mismo modus operandi: sumaba a los chicos, de entre 13 y 16 años a distintos juegos en los que el denominador común era quedarse desnudos. También Forcher quedaba desnudo. Le gustaba tocar a los menores, medirle el largo del pene, examinar de qué modo se depilaban en la zona pélvica, cómo hacían para liberar la cabeza del pene del prepucio. Con una obsesión inexplicable, se volcaba a la revisión corporal de los scouts. Y todo eso que hacía quedaba filmado, y archivado prolijamente en su casa.

A finales de junio de 2015, después de la denuncia presentada en la Justicia por dos exintegrantes del Grupo Scout San Cipriano, dos hermanos, L y J C, hoy residentes en Junín, provincia de Buenos Aires, se allanó la vivienda de Forcher. El allanamiento deparó una sorpresa mayúscula: una monumental colección de material de pornografía infantil en la casa del jefe scout.

Desde un primer momento, los fiscales Robledo y Dato prefirieron evitar el camino del abuso, que consideran delitos prescriptos, y sí avanzar con la figura de corrupción.
«No son abusos, sino corrupción. Todas las actividades que les hacía hacer a los chicos, de entre 13 y 16 años, eran con ellos desnudos, los filmaba, los hacía masturbarse. Forcher, también desnudo. Los hacía depilar frente a él, los llevaba a dormir a todos en la dependencia de los Scout, detrás de la parroquia, y todos dormían desnudos. Todo eso está filmado, y fue lo que encontramos en el allanamiento. Después del testimonio de los hermanos, aparece un testigo, MV (NdR se preserva su identidad), que le da el carácter de denuncia a su testimonio. También vinieron cuatro chicos, mayores de edad, de 18 años, que contaron algunos hechos. Pero avanzar con la denuncia de los hermanos nos hacía enfrentar a la posible prescripción de los hechos», señala Robledo.

Respecto de por qué eligieron el camino de la corrupción, señaló que «Forcher los filmaba, los obligaba a hacer actividades desnudos, y él, como formador, lo que hacía era corromperlos en el desarrollo sexual. Al hablar ahora con esos chicos, lo toman como algo natural, y no es natural. Eso está filmado, está filmado cuando los hacía masturbar a los chicos. Las imágenes, en sí, son una prueba objetiva, que no se puede obviar. Pero también está la pericia psicológica que se le hace a Forcher, y las que le hacen a los chicos».

 

Estrategia de la defensa

El juez de Garantías de Diamante, Julián Vergara, al decidir, el 18 del actual, la elevación de la causa a juicio oral, desechó los planteos del defensor de Juan Alberto Forcher, Nelson Schlotahuer.

El letrado todavía no ha descartado apelar la resolución de Vergara, e insistir con el planteo de sobreseimiento para su cliente.

«Una imputación por un delito de contenido sexual ya es casi una semicondena», consideró. «No es un hecho similar a los otros que se han hecho público en distintos medios de comunicación. No estamos hablando del mismo tipo de actos, por eso amerita una lectura y estudio diferentes», agregó.

«Lo que puedo decir es que la fiscalía interpreta que es delito, nosotros entendemos que no lo hay. Además, no coincidimos con muchas cuestiones de la resolución del juez Vergara. La alta sensibilidad que hay en la sociedad respecto de los delitos de naturaleza sexual hace que muchas veces se tomen decisiones que son de alguna manera más refractarias del deseo de la sociedad, que lo que hay en el legajo», aseveró.

 

Fuente: El Diario

 

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