Ayudó a un hombre en situación de calle y se llevó una lección de vida

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El joven le acercó ropa, un mate y otros elementos. Charlaron, se rieron y emocionaron. Lo invitó a ir a un refugio para personas en situación de calle para pasar estos días fríos, pero el hombre le dijo algo que lo conmovió.

 

 

Emiliano Motta, un joven de nuestra ciudad, decidió ayudar a un hombre en situación de calle que usualmente se encuentra frente a la plaza 1º de Mayo. Las bajas temperaturas que se registran en los últimos días y que se anuncian para lo que resta de la semana, lo impulsaron aún más a colaborar con los que más lo necesitan.

Juntó algunas prendas, preparó el mate y partió rumbo al lugar que una amiga le había indicado. Cuando llegó no encontró al hombre que buscaba, pero conoció a otro que estaba en la misma situación. Tras entregarle lo que había llevado, conversaron y vivieron momentos de emoción, que compartió en Facebook.

 

“Les paso a contar una anécdota. Ayer leí una publicación de mi amiga Tania, donde contaba que le compró un par de medias térmicas a un hombre que estaba afuera de Petra y que realmente necesitaba ayuda. Decidí juntar unas cosas y tipo 22hs me acerqué, no encontré al muchacho que ella me dijo, pero me encontré con Marcelino… un viejito que no me supo contestar su edad, hincha de boca pero fanático de Amadeo Carrizo… recostado sobre un cartón y tapado con una frazada… lo hablé y con toda la amabilidad del mundo se sentó y me pedía disculpas por la desprolijidad… de remera mangas cortas y sin gorrito… le comenté que había juntado unas cosas y me quedo mirando ya con los ojos llenos de lágrimas… saque una campera de lana, se la puse sobre sus hombros y le puse un gorrito de lana que me dio mi madre. Le puse un par de medias de futbol y estaba feliz porque eran de Argentina ya se viene el mundial me dijo… y le regalé un mate listo preparado y ahí sí, me abrazó y se quebró en llanto diciéndome que me agradecía que el cometió errores en su vida y no sabe cómo devolverme el favor, le dije que me lo devuelva aceptando ir al refugio y me dijo que no quiere ir porque prefiere que otra gente que lo necesite ocupe el lugar… no podía creer lo que escuchaba, osea, estas recostado en una vereda sobre un cartón y pensás que alguien más necesita ayuda, si eso no es tener corazón díganme que es…

Le regale los guantes de moto que tenía me dijo que le gustan porque siente las manos calentitas y me dijo algo que me va a quedar grabado para siempre: “hijito cada uno es responsable de estar en el lugar que está, no culpes a nadie por tus males y siempre aceptá tu destino y tus errores…” y cuanta razón tiene este viejo no?… fue media hora que me quedé con el charlando, risas, alguna que otras lágrimas de los dos…

Son cosas que te marcan la vida, uno se queja de tantas boludeses, porque se nos queda sin batería el celular, porque se te ensucia la ropa con algo o boludeses así pero imagina si la ruleta de la vida mañana te larga ahí, tirado en el frio, en la calle, con miles de personas que pasan a tu lado indiferentes… hay que valorar más las cosas que tenemos, no nos va tan mal como pensamos…

Aclaro que no publico esto para hacerme ver, ni para hacer cartel ni para “vender humo” lo hago porque anoche me di cuenta que es contagioso, en media hora que estuve pasaba gente y me miraba y una pareja volvió con un sanguche de jamón y queso y un agua mineral y un chico se volvió y le dejo $25…

Seria lindo que esta publicación tenga un efecto positivo y seamos todos un poco más humanos, más humildes, más solidarios, más caritativos… hacia un tiempito que no hacía algo así y no recordaba lo bien que se siente, la paz interior que te da y como te llena el alma saber que le diste una manito por más pequeña que sea a una persona en una situación jodida…

Yo le pude juntar una remera, una campera de lana, medias, guantes, gorra de lana, una taza, un mate listo y le deje la mochila la cual me prometió que iba a cuidar porque “acá el que no corre vuela ” me dijo con cara de sospechoso como para que no escuche nadie.

Y así finalizó mi noche y me gané un amigo con el corazón. Marcelino, el que quiera acercarle algo, está afuera de petra y en el mástil de la plaza de mayo hay otro muchacho en igual situación al cual le estoy juntando algunas cosas. Gracias por tomarte este tiempito en leer esta anécdota”.

 

 


 

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